El Parque Santander de Cúcuta

La plaza principal de la ciudad: de plaza de mercado a parque arbolado, la estatua del Prócer en el centenario de 1892, su verja alemana y las remodelaciones que la transformaron.

Fotografía
pendiente

Tomado del libro Cita Histórica, de Luis A. Medina S.

El Parque Santander, punto céntrico de la ciudad, de diez mil metros cuadrados de superficie, cuyo lote de terreno fue comprado por $2.500 oro a Florinda Sierra de Pacheco, según escritura n.º 89 del 24 de marzo de 1896.

Fue entonces cuando el alcalde señor Carlos García Vera —alcalde de los años 1886, 1887 y 1888— pidió autorización al Concejo Municipal para sembrar árboles y embellecer la plaza, no solo por el sombrío que proporcionaba, sino para refrescar el ambiente del calcinante sol, y también para poder desalojar a los mercaderes que se habían instalado allí libremente.

Pero la determinación tomada por el alcalde García Vera, con autorización del Concejo, de sembrar árboles ocasionó una protesta de los mercaderes, porque se les iba a desalojar.

Sembrados los árboles y desalojados los mercaderes, en la madrugada del 2 de diciembre de 1886, ocho meses después de adquirido el terreno, los mercaderes resolvieron arrancar los árboles recientemente sembrados, con el ánimo de volver a instalarse allí con sus mercados públicos.

Ante tales hechos, la protesta del alcalde y del Concejo, que venían así a perder el principio de autoridad, fue inmediata. Se reunió el Concejo y autorizó al señor alcalde y a un juez para abrir la investigación y dar con los responsables de haber arrancado los árboles, para castigarlos conforme al artículo 5.º del capítulo 3.º del Reglamento de Policía que regía para ese entonces.

La investigación dio con los autores y responsables que habían arrancado los árboles; y todos ellos fueron a dar a la cárcel y fueron sancionados a reponer los daños ocasionados —es decir, a sembrar nuevamente los árboles— y puestos en libertad bajo multa de cinco pesos cada uno.

Empero, el Concejo y las autoridades habían prospectado y proyectado la construcción de un mercado amplio para alojar a los mercaderes, con base en el proyecto de 1872 en que el Dr. Foción Soto había constituido para ese fin una Sociedad de accionistas con un capital de $50.000 oro, mediante 2.500 acciones de a $20 cada una.

Se ha dicho que recordar el pasado es vivir el presente; y en la historia del Parque Santander vamos a recordar el pasado para vivir el presente, y nos vamos a situar en el año de 1886 —al año de 1979, 93 años atrás—. Para el mes de noviembre de ese mismo año de 1872, según informe del Dr. Foción Soto, solo faltaban por venderse 600 acciones; es decir, los cucuteños habían comprado 1.900 acciones, lo que permite valorar el espíritu de asociación que existía en esa época para formar y crear empresas.

El Parque Santander, años más tarde, volvió a convertirse en feria y mercados públicos, semanalmente los días sábados, cuando los árboles estaban crecidos y con bastante follaje. El viernes en la tarde empezaban a llegar los «capacheros» de la vecina población venezolana, por la vía del «Alto de Cují», con animales cargados con repollos, cebolla, ocumo, piñas y los llamados bollitos de «guicho». Los sábados en la tarde, una vez terminado el mercado, regresaban a su tierra: Capacho, la cuna del general Cipriano Castro.

La estatua del General Santander (1892)

Desalojados nuevamente los mercaderes del Parque Santander, se procedió a embellecerlo con motivo del Centenario del nacimiento del general Santander, el año 1892; y en la parte central se levantó la magnífica y bella estatua del Prócer, obra de la gratitud del pueblo nortesantandereano, a iniciativa del general Hermes García Guzmán.

Esta estatua fue construida en Alemania por el escultor Carl Borner, por la suma de veinte mil marcos —entonces equivalentes a $10.000 en moneda de ley 0,835—, más la suma de cuatro mil marcos que costaron los materiales del bello pedestal, importados de la misma república alemana. La escultura representa al ilustre hombre en la edad de 38 a 42 años, en su doble carácter de militar y hombre de Estado.

Es de notar que el Parque Santander ha sido duramente castigado, pudiéramos decir, en su estructura de belleza, y que no se ha sabido valorar su contenido histórico.

El Parque Santander ha estado al vaivén de los anticívicos. ¿Y quién podría creer lo que vamos a transcribir? Textualmente:

La reducción del Parque Santander

«En el mes de septiembre de 1954, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cúcuta dio a conocer el proyecto que tenía de reducir o disminuir las dimensiones del Parque Santander, con el fin de proporcionar más espacio para el estacionamiento de automóviles y mejorar el tráfico tanto de vehículos como de peatones».

«El autor de este proyecto de reducir tanto el largo como el ancho del Parque Santander fue el ingeniero de la Sociedad Rafael Jaramillo Cabrales (ocañero, agregamos nosotros), diciendo que no solamente era para proporcionar mayor espacio al estacionamiento, sino porque se veía como una plaza de pueblo debido a sus largas dimensiones».

Tanto la ciudadanía como la prensa protestaron por este intento, y el doctor Luis Ernesto Durán Torres, con fecha 24 de septiembre, calificó dicho proyecto de absurdo; siendo así como no se llevó a cabo.

Otra remodelación

En la administración departamental de María Carmenza Arenas Abello (junio de 1975 a julio de 1976), habiendo nombrado alcalde de la ciudad al Dr. Sami Sus, el Parque Santander sufrió una remodelación con pago por el sistema de «valorización».

En dicha remodelación (más bien destrucción) se pretendió derribar muchos árboles, y el ladrillo de mosaico finísimo que aún se conservaba fue levantado para colocar ladrillo de tableta hueco de barro común y corriente, con el concepto de que resultaba más típico.

Se vio hasta la posibilidad de cambiarle la posición a la estatua del general Santander, dizque mirando hacia la Iglesia Catedral de San José. Antes, el parque tenía prados y jardines cuidados con esmero; todo eso desapareció para convertirlo en zona dura. Los escaños que conservaba, fruto del civismo y la colaboración de las gentes y del comercio, también desaparecieron del parque, primero y principal de Cúcuta.

Hoy, de 1896 —cuando se adquirió el terreno de 10.000 metros cuadrados de superficie por valor de $2.500— a 1979, van 83 años. Presentamos dos facetas, o dos panorámicas, del Parque Santander: la una, la estructura primitiva, cuando el alcalde Carlos García Vera, en 1896, empezó a darle fisonomía de parque sembrando árboles.

La otra, cuando el parque era bellísimo en el año 1892, con motivo del centenario del nacimiento del general Santander, con la bella verja traída de Alemania —retirada de allí para «remodelarlo»—. Hoy, con la remodelación del año 1976 por el alcalde Sami Sus, quedó exactamente igual a su estructura del año 1896.

La glorieta del Parque Santander

La bella «glorieta» del Parque Santander fue un modelo traído de Europa, a su regreso a esta tierra, por el maestro José Rozo Contreras, gloria de la música no solamente nacional, sino en el ámbito internacional.

Bellísima «glorieta», construida cívicamente por los cucuteños, demolida en la administración municipal de 1964.

Después del debut del maestro Rozo Contreras, el 8 de marzo de 1933 en el Teatro Santander de Cúcuta, organizó —con motivo del conflicto fronterizo con el Perú— un concierto.

El maestro Rozo Contreras vio la necesidad de construir una «glorieta»; o, mejor dicho, una gradería acondicionada para la mejor presentación y comodidad en la ejecución de los conciertos dominicales de la Banda, que se efectuaban en el Parque Santander.

Y, con la colaboración de don José Manuel Villalobos, hombre de espíritu público, inició la forma de conseguir fondos con partidos de fútbol realizados en la Plazuela del Libertador, con entradas a diez centavos y amenizados con la Banda Deportiva de don Luis Francisco Prada; así se construyó la bella «glorieta», artísticamente decorada con motivos musicales de arpas entretejidas como rejas y un pasamanos para descansar.

Esta obra de arte, fruto del civismo estructurado de los cucuteños y donde el maestro Rozo Contreras vio plasmada con creces su inquietud y amor al arte, fue estrenada el día 8 de octubre de 1933; como homenaje a Cúcuta, presentó un extraordinario concierto con el mismo personal que lo había acompañado en el primer concierto.

Inició el concierto con el estreno de su transcripción para banda del Himno Nacional y del Himno de Norte de Santander.

Y —¿quién lo creyera?— esa bella glorieta fue destruida en la administración del año 1964.

No nos explicamos qué motivos, qué razones poderosas o qué conspiración contra el ornato y el embellecimiento del Parque Santander, contra esa bella «glorieta», símbolo —pudiéramos decir— del pentagrama musical y también del civismo estructurado de los cucuteños y de los deportistas que contribuyeron a su construcción.

Fue en aquella administración del año 1964, de un alcalde a quien llamaron «el alcalde de las mesas redondas», el señor Carlos Guillén.

La antigua reja del Parque Santander

¿Quién no recuerda la bellísima verja, también importada de Alemania, con sus bellos faroles y sus ocho puertas, que hacían armonía con la verja para cerrarlo todas las noches a las 9?

La «genialidad», lo absurdo, la testarudez y el sinsentido de lo bello y de lo histórico para valorarlo y apreciarlo: en una dizque remodelación, en la Administración Municipal de quien desempeñaba la Alcaldía en el año 1932 a 1933, se mandó derribar la verja. Parte de ella fue a parar al Reformatorio de Menores y más tarde fue vendida como chatarra y hierro inservible. Ese ha sido uno de los desafueros cometidos contra Cúcuta, contra su belleza, contra su estructura ornamental y contra su estructura histórica. El Parque Santander ha estado al vaivén de los anticívicos.

Nota de contexto

El Parque Santander es la plaza principal de Cúcuta, en pleno centro, frente a la Catedral de San José. La estatua del general Francisco de Paula Santander se erigió para el centenario de su nacimiento, en 1892, y sigue siendo el corazón simbólico de la ciudad. Como narra la fuente, el parque perdió con los años elementos ornamentales muy queridos —la verja y los faroles alemanes, la glorieta de la banda—, testimonio de los cambios urbanos del siglo XX.

La glorieta estuvo ligada al maestro José Rozo Contreras, director de la Banda Nacional y autor de la versión oficial del Himno Nacional de Colombia. El general Cipriano Castro, mencionado a propósito de los «capacheros», fue presidente de Venezuela y nació en Capacho, muy cerca de la frontera.

Notas sobre la transcripción: se corrigieron erratas de OCR (por ejemplo «testudez»→testarudez, «administracibn municipál»→administración municipal, «falores»→faroles, «Parqúe»→Parque). En el texto original, el bloque sobre la verja aparecía duplicado; aquí se conserva una sola vez, bajo el epígrafe «La antigua reja del Parque Santander».