- Territorio
- Ciudadela Juan Atalaya
- Comuna
- Comuna 7
- Origen
- Antigua laguna drenada y ocupación popular
- Personería jurídica
- 2001, según reseña periodística
- Viviendas
- Más de 800, según La Opinión
- Referentes
- Institución Educativa Juana Rangel de Cuéllar y parroquia Santa Margarita de Youville
Cuando la laguna era paseo
Antes de ser barrio, La Laguna fue literalmente una laguna. La Opinión contó en 2024 que en ese lugar, cercano a Motilones, existía un embalse usado durante años como espacio de recreación por habitantes de las comunas 7 y 8. La gente llegaba a conectar con la naturaleza, bañarse, caminar por zona boscosa y pasar el tiempo en un paisaje que todavía no era ciudad construida.
Crónicas de Cúcuta recoge recuerdos muy vívidos: los circos que llegaban a Juan Atalaya llevaban animales grandes, incluidos elefantes, a beber agua en esa laguna. Para los niños de la época, ver esos animales en medio del barrio futuro era un espectáculo imposible de olvidar.
Ese pasado ambiental le da a La Laguna una identidad muy distinta dentro de Atalaya. No nació sobre un lote seco cualquiera, sino sobre un espacio donde el agua era paisaje, diversión y memoria colectiva.
De zona boscosa a invasión popular
Con el tiempo, el terreno boscoso y húmedo empezó a poblarse. La Opinión ubica el proceso a comienzos de la década de 1980, cuando familias de bajos recursos llegaron por necesidad de vivienda. El blog de la Institución Educativa Juana Rangel de Cuéllar recuerda que muchas familias venían de distintos lugares del país y se asentaron en terrenos baldíos pertenecientes a la compañía Sooeva.
Como ocurrió en otros sectores de Atalaya, primero llegó la necesidad y después la ciudad formal. Las casas se levantaron antes de que existieran todas las respuestas institucionales; la comunidad tuvo que organizarse, gestionar escuela, servicios y reconocimiento.
El barrio iba a llamarse Juana Rangel de Cuéllar, pero ese nombre no fue aceptado por las autoridades locales. La comunidad terminó optando por La Laguna, un nombre que conservaba lo que el terreno había sido y lo que nunca dejó de sentirse debajo de las casas.
Un barrio que recibió personería tarde
Durante años, La Laguna vivió con pocos avances institucionales. La Opinión señala que por varias décadas los habitantes de la entonces invasión dependieron sobre todo de mejoras realizadas por la propia comunidad.
El cambio importante llegó hacia 2001, cuando la Alcaldía otorgó el estatus de barrio y la comunidad obtuvo personería jurídica. A partir de ese reconocimiento se instalaron servicios públicos como alcantarillado, energía eléctrica, gas y acueducto en más de 800 viviendas del sector.
Ese proceso muestra una lección urbana recurrente en Cúcuta: el barrio existe mucho antes de que el papel lo reconozca. Cuando la legalidad llega tarde, la comunidad ya ha cargado años de autogestión, precariedad y espera.
La humedad como memoria del agua
La principal particularidad de La Laguna es que el agua no se fue del todo. La Opinión registra que las viviendas presentan problemas de humedad por haber sido construidas sobre terreno húmedo y tropical. Vecinos relatan que aún brota agua del subsuelo, especialmente cuando llueve.
Cuando llegan fuertes lluvias, las casas pueden inundarse y el barrio parece recordar su forma anterior. Esa frase no es poética solamente: resume un problema técnico real. Si un terreno tuvo vocación de laguna, drenarlo para urbanizarlo exige soluciones de fondo, no simples parches.
La humedad deteriora pisos, paredes, muebles y salud. También reduce el valor de la vivienda y aumenta la sensación de abandono. En La Laguna, la memoria ambiental se volvió problema urbano cotidiano.
Drenaje: la deuda que no se ve hasta que llueve
Los vecinos han señalado que, aunque el alcantarillado fue instalado hace más de dos décadas, el sistema de drenaje no responde bien. Ese punto es central: no basta con tener tuberías si el territorio conserva agua subterránea, escorrentías y puntos bajos.
La Laguna necesita una mirada de ingeniería urbana y ambiental. Hay que entender por dónde corre el agua, qué zonas se inundan, qué viviendas presentan humedad permanente, dónde fallan los drenajes y qué obras son posibles sin trasladar el problema a otro sector.
Este barrio conecta directamente con la agenda de Cúcuta en Transformación sobre calor, lluvias y riesgo urbano. En La Laguna, la resiliencia climática no es un discurso; es levantar muebles cuando llueve, reparar paredes húmedas y pedir soluciones para que el barrio no vuelva a ser laguna cada invierno.
Vías deterioradas y barrial en invierno
Otra preocupación fuerte es el estado de las calles. La Opinión recogió el reclamo de habitantes que aseguran que desde 1983 muchas vías no han sido arregladas por administraciones municipales. Cuando llueve, los tramos destapados se convierten en barrial.
El mal estado vial afecta transporte, salud, educación, seguridad y economía. Una calle con barro no es solo incomodidad: dificulta que entren taxis, ambulancias, motos, rutas escolares, adultos mayores y personas con discapacidad.
La comunidad ha tenido que aportar recursos propios para mejorar algunas vías. Esa capacidad de autogestión merece reconocimiento, pero no puede sustituir indefinidamente la responsabilidad pública.
Juana Rangel de Cuéllar: escuela como patrimonio
La Institución Educativa Juana Rangel de Cuéllar es uno de los hitos más importantes de La Laguna. Según el blog institucional, el centro docente fue creado mediante decreto el 2 de junio de 1980, con 148 alumnos distribuidos en cuatro cursos.
La necesidad era evidente: los niños del sector tenían que desplazarse hasta escuelas de Motilones, Claret y Comuneros. Tener una escuela propia cambió la vida del barrio, porque redujo distancias, fortaleció identidad y dio un lugar común a varias generaciones.
La Opinión también la reconoce como ícono de la comunidad y señala que atiende a niños, niñas y adolescentes de La Laguna y barrios cercanos como Motilones, Ospina Pérez, Camilo Daza, Comuneros, Las Américas y El Aeropuerto. La escuela es, en buena medida, el corazón social del barrio.
Santa Margarita de Youville y vida religiosa
La parroquia Santa Margarita de Youville fue construida para atender las necesidades religiosas de los habitantes católicos de La Laguna. Su presencia completa el triángulo básico de muchos barrios populares: escuela, templo y organización comunitaria.
En sectores nacidos por ocupación y necesidad, la parroquia suele cumplir funciones que van más allá de la misa. Es punto de reunión, referencia de ubicación, acompañamiento familiar, apoyo simbólico en momentos de crisis y espacio de celebración.
La Laguna tiene en su parroquia una memoria de comunidad consolidada. Si la laguna fue naturaleza y la escuela fue organización, el templo representa pertenencia y continuidad.
Seguridad y autoprotección
En 2025, Caracol Radio registró preocupación de la comunidad por el aumento de hurtos en La Laguna. La presidenta de la JAC, Yuleima García, pidió medidas como alarmas comunitarias y denunció robos a viviendas, motocicletas, vehículos y personas.
La preocupación más delicada es que la comunidad empiece a tomar medidas de autoprotección ante la sensación de falta de respuesta institucional. Cuando los vecinos sienten que nadie responde, aumenta el riesgo de soluciones improvisadas y de conflictos mayores.
La seguridad en La Laguna debería combinar presencia policial, alarmas comunitarias, iluminación, respuesta efectiva a la JAC, recuperación de vías y actividades juveniles. Un barrio con calles oscuras, vías malas y baja respuesta institucional queda más expuesto.
Barrios con Bienestar y presencia institucional
En 2024, la Alcaldía llevó al barrio La Laguna el programa Barrios con Bienestar, vinculando oferta institucional para la Comuna 7. La jornada incluyó Sisbén, Equidad de Género, Renta Joven, Renta Ciudadana, Salud, vacunación de animales, Bibliorueda, IMRD, Agencia Pública de Empleo, Planeación, Policía, Aeronáutica Civil, Veolia y jornada de aseo.
Estas jornadas son útiles porque acercan servicios a comunidades que no siempre pueden desplazarse a oficinas centrales. Pero para barrios con problemas estructurales, la atención social debe ir acompañada de obras: drenaje, vías, iluminación y seguridad.
La Laguna necesita ambas cosas: presencia institucional humana y soluciones técnicas duraderas. Una brigada ayuda un día; una obra bien hecha cambia años de vida cotidiana.
La Laguna y su red de vecinos
El blog del colegio Juana Rangel de Cuéllar ubica a La Laguna limitando con Ospina Pérez, Motilones, Camilo Daza, Comuneros, Las Américas y El Aeropuerto. Esa red territorial muestra que el barrio no es un punto aislado, sino una pieza entre varias comunidades de Atalaya y su entorno.
Motilones aparece especialmente conectado al origen de La Laguna, porque la antigua laguna colindaba con ese sector. Ospina Pérez y Comuneros ayudan a entender la dinámica de Comuna 7: comercio, educación, parroquias, vías, seguridad y expansión urbana.
En esta serie de Barrios de Cúcuta, La Laguna funciona como puente entre memoria ambiental y memoria barrial. Cuenta cómo Atalaya creció no solo sobre lomas y terrenos baldíos, sino también sobre agua.
Qué futuro merece La Laguna
La Laguna merece un futuro que tome en serio su origen ambiental. No basta con pavimentar sin entender el agua, ni con hablar de seguridad sin mejorar iluminación, vías y respuesta institucional.
La agenda debería priorizar estudios de drenaje, obras contra inundación, recuperación vial, mantenimiento de alcantarillado, atención a viviendas con humedad, alarmas comunitarias, fortalecimiento de la JAC, apoyo a la institución educativa y documentación de memoria oral.
También sería valioso recuperar el relato de la antigua laguna: dónde quedaba, cómo se usaba, quiénes iban a bañarse, qué recuerdan los mayores de los circos y cómo cambió el paisaje. Ese pasado puede convertirse en educación ambiental para que el barrio no olvide el suelo sobre el que vive.
Agenda para La Laguna
- Levantar un mapa comunitario de zonas con humedad, inundación y vías críticas.
- Documentar testimonios sobre la antigua laguna, los circos, la invasión y la llegada de servicios públicos.
- Fortalecer la memoria de la Institución Educativa Juana Rangel de Cuéllar y su papel en Atalaya.
- Hacer seguimiento a alarmas comunitarias, iluminación, hurtos y presencia institucional.
- Conectar La Laguna con una ruta ambiental de barrios nacidos sobre agua, riesgo y drenaje urbano.
Fuentes consultadas
Este perfil combina fuentes periodísticas, memoria escolar, archivo interno de Cucutanuestra y registros oficiales recientes sobre servicios sociales, seguridad y vida comunitaria.
- La Opinión: La Laguna que se secó para convertirse en barrio
- Crónicas de Cúcuta: La Laguna se convirtió en barrio
- Institución Educativa Juana Rangel de Cuéllar: historia institucional
- Caracol Radio: preocupación por hurtos en La Laguna
- Alcaldía de Cúcuta: Barrios con Bienestar en La Laguna
- Cucutanuestra: iglesias de Cúcuta
- Cucutanuestra: comunas de Cúcuta