Francisco de Paula Santander, nació en la Villa del Rosario de Cúcuta el 2 de abril de 1792, terminaba estudios de jurisprudencia en el Colegio de San Bartolomé cuando lo sorprendió el Grito de Independencia del 20 de Julio. Siendo joven, vistió el uniforme de infantería Guardias Nacionales de la Capital con el rango de Subteniente abanderado, para luego enrolarse en las milicias del General Baraya, a cuyas órdenes abrazó la causa Federalista. Baraya escribió sobre Santander: “Vencedor unas veces, vencido y derrotado otras en desigual einsostenible lucha, Santander se cubre de gloria defendiendo la libertad de su patria en el mismo campo que fue el suelo de su nacimiento..... la casa paterna, la tumba de sus mayores”. Vencido en las goteras de Santafé por los expertos artilleros del General Nariño, fue herido y hecho prisionero. Indultado y ascendido a sargento mayor, marchó posteriormente al norte. Adscrito a la columna patriota del coronel Simón Bolívar.
Encargado por éste de proteger el valle de Cúcuta, el mayor Santander logró en Lomapelada, San Faustino, Limoncito y Capacho Viejo, sendas victorias sobre los peninsulares, pero llevó la peor parte el 19 de octubre de 1813 en el agreste Llano de Carrillo. Ya en las postrimerías del año de 1815 los fusileros del español Calzada habíanse hecho fuertes en Pamplona, por lo cual Santander hubo de replegarse por la desierta ruta de El Playón a Piedecuesta y Bucaramanga, donde acampaba a la sazón la fuerza de García Rovira. El desastre de Cachirí (21 y 22 de febrero de 1816), que para España significó la reconquista de la franja septentrional de Sudamérica, obligó a los patriotas granadinos -venezolanos, bajo la guía de Serviez, a retirarse hacia los Llanos del Casanare.
Es allí donde se realiza la célebre junta de Arauca donde Santander es elevado en julio de 1816 a General en Jefe del Ejército de Oriente. Santander no oculta su sorpresa por el nombramiento, que explica así: “Parecía natural que el nombramiento de jefe del ejército hubiera recaído en el general Rafael Urdaneta, como de superior graduación, y experto en la guerra de Venezuela, o en otro general, antes que en mi. Pero los jefes de la caballería tenían anteriores resentimientos con Urdaneta, y Serviez era extranjero”. Fue al cabo de unos meses sustituido por el venezolano José Antonio Páez, mas ducho en el gobierno de l a tropa llanera.
Tomó parte después en las campañas de Venezuela con el rango de coronel -como jefe de la Tercera División, primero, y más adelante como jefe y subjefe del estado mayor-, y recibió en agosto de 1818 la orden de los Libertadores y el ascenso a general de brigada. “No puedo pasar en silencio esa campaña -dice- donde las privaciones,las penalidades y los peligros se acumularon para probar nuestra constancia.
Descalzos absolutamente, sin ropa, sin recursos y alimentados tan sólo con carne sin sal y mal asada, buscábamos los riesgos para acabar con gloria una vida tan amarga. Por entre mares de aguas detenidas y privados de todo recurso, marchábamos de una parte para otra en busca del enemigo y, por fortuna la victoria coronó siempre nuestros patrióticos esfuerzos”. Triunfa en Paya al pié dela cordillera y reunido en el Llano de Miguel con Bolivar, Soublete, Anzoátegui, Lara y Salmo, insiste en que para llegar a Santafe se siga el camino del páramo de Pisba. Su intervención en la asamblea militar de Setenta, en que abogó por la ruta del Páramo al inicio de la campaña de Santafe, resultó decisiva para la evolución y estrategia de guerra independentista. Remonta la Cordillera y participa en la acción de Gámeza.
Combate en el Pantano de Vargas en la división del ala izquierda de los patriotas. En la Batalla de Boyacá se destaca al impedir que los realistas tomen el puente. Una vez en Bogotá, Bolivar lo nombra comandante general y gobernador militar de Nueva Granada. El 11 de septiembre de 1819, cuando Bolivar abandona a Santafe de Bogotá, señaló antes de iniciar la marcha al despedirse de la población: “Os dejo en Santander otro Bolivar”. Se iniciaba otrafaceta importante en Santander: de Militar pasaba a gobernante, a estadista, a administrador. Tomó la decisión el 11 de octubre de ese año, de hacer pasar por las armas a los prisioneros españoles de Boyacá entre los que se encontraba José María Barreiro, de alta graduación y por quienes se intentaba un canje.
Al respecto, Santander diría mas tarde : “Mi deber era asegurar un territorio que todavía estaba plagado de enemigos, y asegurarlo de una manera sólida y estable..... La existencia de la república, su seguridad, era incompatible con la existencia de tales hombres: era menester que murieran o que el Estado quedase expuesto a un trastorno inevitable”.Fundada en Angostura la República de Colombia, cuatro meses después del triunfo de Boyacá, Santander fue elegido por unanimidad vicepresidente de Cundinamarca, posición que desempeñó hasta 1821, año en que el Congreso de Cúcuta lo designó para la Vicepresidencia de Colombia. Es ascendido a general de división y designado vicepresidente de las provincias libres de la Nueva Granada. Comienza a organizar la administración y la hacienda del naciente estado.
Apoya logísticamente a la campaña del norte a la que ha viajado el libertador.
Comprometido el Libertador en las campañas militares de Venezuela y el Sur, tuvo en sus solas manos el vicepresidente Santander, hasta 1826, los destinos de la República. Fue en esta época cuando mostró un gran interés por la organización de la educación en todos los niveles de enseñanza llegando a crear colegios en cada una de las provincias y en acuerdo con las necesidades económicas de cada una de ellas. En la sesión del 28 de julio de 1821, a instancias de Santander, el Congreso de Cúcuta aprobó la Ley de Educación cuyo objetivo fundamental fue la creación de Colegios y Casas de Educación para que se impartiera una educación de avanzada, gratuita y obligatoria para todos los colombianos. Para ello, se ordenó la supresión de los conventos menores.
Opositor de la Constitución Boliviana y de la dictadura, prisionero en Bogotá, se le somete a juicio y es condenado a muerte en 1828 por su apoyo encubierto a la conjuración septembrina en un proceso sumario dirigido por el comandante de la capital, el general Rafael Urdaneta, sin habérsele comprobado nunca ningún cargo en su contra. El Consejo de Ministros le conmutó la pena por la del destierro.
Siempre insistió para que se publicara su proceso.
Preso en el castillo de San Fernando de Bocachica en Cartagena y de salida del país dirige al libertador -presidente un memorial titulado: “Memorias sobre elorigen, causas y progresos de las desavenencias entre el presidente Boliv ar y el vicepresidente Santander, escritas por un colombiano” que refuta la sentenciacondenatoria. Viaja por Europa: Hamburgo, Bruselas, París, Londres, Países bajos, Berlín, Dresden, Sajonia, Munich, Venecia, Roma, Florencia, Ginebra, Escocia e Irlanda y Nueva York desde donde regresa al conocer que el presidente Domingo Caicedo lo ha restablecido en sus derechos ciudadanos y honores, de que estaba privado desde 1828.
A raíz de la victoria de partidarios suyos en la guerra civil de 1831, y ya muerto Bolivar, de quién escribió en su diario cuando de ello se enteró en Italia: “Gran pérdida para la independencia”. El jefe liberal fue electo presidente de la NuevaGranada en 1832. Regresó al país el mismo año y se posesionó en octubre del gobierno que ejerció hasta el 1º de abril de 1837.
Santander, llamado por Bolivar el “hombre de las leyes” y el “organizador de la victoria”, contrajo nupcias cuatro años antes de morir dejando dos hijas; falleció en Bogotá el 6 de mayo de 1840 por causa de una vieja enf ermedad renal que padecía.