
La basura es un síntoma del modelo lineal
La economía tradicional extrae recursos, fabrica, vende, usa y desecha. El servicio de aseo recoge el resultado y lo lleva lejos de la vista. Esa eficiencia aparente oculta pérdida de materiales, emisiones, ocupación de suelo y costos que terminan pagando la ciudad y el ambiente.
La economía circular intenta prevenir residuos desde el diseño, prolongar la vida de productos, reparar, reutilizar y recuperar materiales. Reciclar es importante, pero llega después de decisiones sobre empaque, durabilidad y consumo. Un producto imposible de reparar ya nació con parte de su impacto incorporado.
Para Cúcuta, la transición no consiste en declarar que todo residuo es negocio. Algunos materiales carecen de mercado o están contaminados. El reto es construir cadenas técnicamente viables, ambientalmente seguras y socialmente justas.
Una ciudad con mucho valor todavía mezclado
El estudio de caracterización presentado por la Alcaldía y la cooperación GIZ-GOPA estimó cerca de 259.000 toneladas anuales de residuos sólidos. Señaló que alrededor del 57 % correspondía a orgánicos y 27 % a materiales aprovechables, mientras solo el 3,6 % se transformaba en otros productos.
Estas cifras pertenecen al estudio de aquel periodo y deben actualizarse, pero muestran la escala de la oportunidad. Cuando restos de comida, papel, vidrio y plástico salen juntos, los orgánicos humedecen y contaminan materiales que podrían venderse; el conjunto pierde valor y termina enterrado.
La primera tarea del PGIRS es mantener una línea base pública: cuánto genera cada sector, cuánto recoge cada ruta, cuánto aprovechan organizaciones y cuánto se dispone. Sin balances comparables, cualquier porcentaje circular puede mezclar material recuperado, rechazado o simplemente transportado.
Separar en casa es el comienzo, no la solución completa
El código nacional usa recipiente blanco para materiales aprovechables limpios y secos, verde para orgánicos aprovechables y negro para no aprovechables. La regla es sencilla; la operación urbana no siempre lo es.
Una familia deja de separar si ve que las bolsas se mezclan, desconoce el horario del reciclador o carece de espacio. La educación debe ir acompañada de rutas selectivas confiables, comunicación por barrio y retroalimentación sobre el destino del material.
También hace falta reducir confusión. Papel higiénico, servilletas contaminadas y empaques grasosos no van con reciclables; pilas, bombillas, medicamentos y electrónicos requieren canales especiales. Una guía local por materiales, actualizada y fácil de consultar, sería más útil que campañas generales ocasionales.
Recicladores: el eslabón que ya hace circular la ciudad
Antes de que la economía circular se convirtiera en política, recicladores de oficio ya recuperaban cartón, plástico, metal y vidrio. Su conocimiento de rutas y mercados es infraestructura urbana, aunque durante años haya operado en condiciones precarias y con poco reconocimiento.
La formalización no debe sustituirlos por empresas con mayor capital. Debe fortalecer organizaciones, estaciones de clasificación, pesaje transparente, equipos, seguridad social, protección ocupacional y pago por la actividad de aprovechamiento conforme a la regulación.
Separar correctamente dignifica su trabajo porque evita contacto con residuos sanitarios y reduce rechazo. Los convenios con conjuntos, comercios e instituciones pueden dar material previsible. La Mesa Cúcuta Circular debe garantizar que las organizaciones tengan voz real en decisiones, no una presencia protocolaria.
Los orgánicos son la fracción decisiva
Si más de la mitad de la bolsa corresponde a restos de alimentos y vegetales, una estrategia concentrada solo en botellas y cartón dejará intacto el problema principal. En el relleno, la degradación sin oxígeno produce metano y líquidos que requieren control.
El seguimiento del PGIRS de 2025 registra un piloto de sensibilización y recolección de orgánicos en zonas comerciales, articulado con una planta proyectada. Es un paso lógico: restaurantes, plazas y grandes generadores producen volúmenes relativamente homogéneos que permiten aprender antes de ampliar a hogares.
El compostaje necesita separación limpia, control de olores y un comprador para el producto. Parques, viveros, recuperación de suelos y agricultura regional pueden crear demanda, siempre que el compost cumpla calidad. También deben evaluarse digestión y biogás según escala, composición y costos reales.
Alimentos aprovechables antes que residuos
La prevención ocurre antes de compostar. Comercios, plazas y restaurantes pueden mejorar inventarios, almacenamiento y donación segura. Los alimentos aptos deben conservar su función humana; convertirlos prematuramente en abono destruye valor nutricional y económico.
El artículo de abastecimiento alimentario de esta serie mostró que pérdidas en transporte y mercado conectan dos políticas que suelen trabajar separadas. Medir desperdicio por origen permitiría atacar causas: exceso de compra, apariencia comercial, falta de frío o mala manipulación.
La jerarquía debe ser clara: prevenir, redistribuir, transformar para consumo, aprovechar subproductos y finalmente tratar lo inevitable. Cada escalón requiere trazabilidad sanitaria.
Plástico: muchos materiales bajo un solo nombre
No todo plástico posee la misma composición ni valor. Botellas transparentes pueden tener mercado estable, mientras empaques flexibles, mezclas y productos pequeños son difíciles de clasificar. Una campaña que diga simplemente “recicle plástico” puede terminar llenando estaciones con material sin salida.
La responsabilidad extendida del productor busca que fabricantes e importadores financien y organicen la gestión de envases y empaques. Cúcuta puede aprovechar estos sistemas colectivos para ampliar rutas y compradores, cuidando que reconozcan el material aportado por recicladores locales.
La prevención sigue siendo superior: envases retornables, venta a granel y eliminación de elementos innecesarios reducen costos de clasificación. Las compras públicas pueden pedir contenido reciclado y reutilización, creando demanda que sostenga la cadena.
Vidrio, papel, metal y textiles necesitan industria
Recuperar no equivale a reciclar. Entre la bodega y una nueva materia prima existen clasificación, limpieza, trituración, compactación, transporte y transformación. Si toda la industria compradora está lejos, el flete puede consumir el valor.
La ciudad y la región podrían identificar flujos suficientes para plantas locales o alianzas con fabricantes. Cerámica, construcción, empaques, mobiliario y textiles ofrecen posibilidades, pero cada proyecto necesita mercado confirmado, suministro estable y evaluación ambiental.
Los SmartLab, universidades y centros de formación pueden ensayar productos, mientras cámaras y empresas facilitan compras. El éxito debe medirse por toneladas que sustituyen materia virgen y empleo formal creado, no por prototipos exhibidos una vez.
Escombros: el residuo pesado que invade el espacio público
Los residuos de construcción y demolición incluyen concreto, ladrillo, tierra, cerámica, madera y metales. Por peso y volumen, una descarga clandestina transforma rápidamente lotes, rondas y canales, y puede agravar inundaciones.
La actualización del PGIRS publicada en 2025 identifica vacíos en caracterización, recolección y disposición autorizada de RCD. Esa incertidumbre debe resolverse con inventario de generadores, gestores, sitios y cantidades. El usuario necesita saber a quién llamar y cuánto cuesta una recolección legal.
Obras mayores deben separar en origen y demostrar destino. Con trituración y control de calidad, parte del concreto y ladrillo puede convertirse en agregado para usos permitidos. Las obras públicas podrían demandarlo mediante especificaciones técnicas, sin comprometer seguridad.
Pilas, electrónicos y medicamentos no van en la bolsa
Algunos residuos contienen metales, químicos o componentes que requieren tratamiento especial. Mezclarlos expone a trabajadores, contamina otros materiales y lleva sustancias problemáticas a disposición final.
La quinta jornada posconsumo de 2025 recibió computadores, pilas, teléfonos, bombillas y residuos agropecuarios, entre otros. Estas campañas son útiles, pero quien pierde una nevera o acumula pilas no siempre puede esperar un evento anual.
Se necesita un mapa permanente de puntos de devolución, horarios, responsables y materiales aceptados. Comercios obligados por sistemas posconsumo deberían informar claramente. El municipio puede verificar destino y publicar cantidades, evitando que una recolección termine en almacenamiento indefinido.
El relleno sanitario sigue siendo necesario, pero no infinito
Aun con prevención y aprovechamiento, existirá una fracción no recuperable que debe disponerse bajo control. El relleno sanitario protege más que un botadero, pero ocupa suelo y requiere manejo de lixiviados, gases, vectores y estabilidad.
Guayabal recibe residuos de Cúcuta y otros municipios, por lo que su vida útil es un asunto regional. Enterrar orgánicos y reciclables acelera el consumo de capacidad que costó construir y que será difícil reemplazar.
La ciudadanía necesita información comprensible sobre toneladas, vida útil, monitoreo y contingencias. Reducir disposición no elimina la obligación de operar bien; la transición circular y el control del relleno deben avanzar juntos.
Puntos críticos: limpiar sin corregir la causa
Canal Bogotá, rondas, puentes y lotes han requerido jornadas repetidas. Retirar residuos mejora el entorno, pero si persisten horarios desconocidos, grandes objetos sin ruta, comercio informal o falta de control, el punto reaparece.
Cada sitio debe tratarse como un problema de servicio y comportamiento: identificar quién genera, qué material deja, en qué hora, qué alternativa existe y quién vigila. Iluminación, rediseño, recolección diferenciada y sanción focalizada pueden combinarse.
Los residuos en canales enlazan aseo y gestión del riesgo. Una bolsa que obstruye drenaje durante lluvia puede convertirse en inundación. Por eso el costo evitado debe entrar en la evaluación de programas de limpieza y educación.
La Mesa Cúcuta Circular necesita proyectos y cuentas
El Decreto 0018 de 2025 creó la Mesa Cúcuta Circular como espacio mixto de articulación, con la visión de convertir a la ciudad en referente hacia 2030. La gobernanza es valiosa si produce responsabilidades, inversión y seguimiento.
La mesa debería publicar un plan anual con flujos priorizados, metas, presupuesto y avances. También declarar intereses de participantes, porque quienes venden, recogen y transforman materiales pueden competir por recursos y contratos.
El Incentivo al Aprovechamiento y Tratamiento puede financiar proyectos, pero debe asignarse con criterios transparentes, capacidad operativa y resultados medibles. La infraestructura sin suministro, comprador o mantenimiento puede quedar ociosa.
Una transición circular con sentido cucuteño
Cúcuta puede aprovechar su base comercial, ubicación fronteriza, industria cerámica, universidades y organizaciones recicladoras. También enfrenta informalidad, mercados volátiles y una frontera donde materiales pueden circular sin trazabilidad.
La estrategia debería concentrarse primero en tres cadenas: orgánicos de grandes generadores, envases con mercado y RCD. Alcanzar resultados sólidos allí crearía capacidad antes de multiplicar proyectos. En paralelo, reparación y reutilización pueden fortalecer oficios y pequeños negocios.
La mejor economía circular no es la que produce más objetos “ecológicos”, sino la que necesita menos material para prestar el mismo bienestar. El objetivo final es reducir extracción y disposición, generar trabajo digno y mantener limpia la ciudad.
Qué mirar hacia adelante
- Toneladas generadas, aprovechadas, rechazadas y dispuestas con una metodología pública.
- Cobertura de rutas selectivas y participación efectiva de recicladores de oficio.
- Resultados del piloto y la infraestructura para residuos orgánicos.
- Sitios autorizados, trazabilidad y aprovechamiento de escombros.
- Puntos permanentes y destino certificado de residuos posconsumo.
- Vida útil, monitoreo ambiental y contingencia del relleno sanitario.
- Proyectos, recursos y avances publicados por la Mesa Cúcuta Circular.
Fuentes consultadas
Este artículo cruza el PGIRS vigente, sus informes de seguimiento, iniciativas municipales y lineamientos nacionales. Las cifras de caracterización corresponden al estudio citado y deben actualizarse con mediciones periódicas.
- Alcaldía de Cúcuta: actualización del Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos
- Alcaldía de Cúcuta: seguimiento al PGIRS 2025
- Caracterización y potencial de aprovechamiento de residuos en Cúcuta
- Alcaldía de Cúcuta: conformación de la Mesa Cúcuta Circular
- Alcaldía, recicladores y ANDI: separación y recolección selectiva
- Alcaldía de Cúcuta: residuos posconsumo y manejo especial
- Ministerio de Ambiente: código nacional de colores para separación
- Estrategia Nacional de Economía Circular: envases y empaques
- Superservicios: antecedentes operativos del relleno sanitario Guayabal