Nuestras mártires en la guerra de la Independencia

Mercedes Ábrego, Susana Cote y Eulalia Galvis; Trinidad, María Inés, Josefa de Jesús y María Modesta Ramírez.

Fotografía
pendiente

Del libro Cita Histórica, de Luis A. Medina.

Recuerdos dolorosos, episodios conmovedores con el más sentido dolor patrio, en los anales de la historia de la crueldad de los sanguinarios realistas, Matute y Casas como Bartolomé Lizón; el mismo que ordenó el sacrificio o fusilamiento de Mercedes Abrego de Reyes, conducida al cadalso desde su residencia en Urimaco a pie limpio bajo el calcinante sol hasta llegar a Cúcuta donde fue ajusticiada el 19 de octubre de 1813.

El día antes la habían precedido las cucuteñas Florentina Salas y Carmen Serrano fusiladas por el bárbaro Lizón.

11 de enero de 1814, día funesto en los anales de la historia, el fusilamiento de dos mujeres hijas de Cúcuta, dos mujeres del pueblo, los nombres de estas mujeres y mártires, hacen parte del cuadro de “mujeres heroinas” del historiador J. Restrepo Laverde.

Cabe ahora hacer la siguiente deducción histórica: Las heroinas cucuteñas Susana Cote fusilada por Matute y Eulalia Galvis, no serían aquellas dos mujeres del pueblo que cita don Luis Febres Cordero que acompañaron a las hermanas Trinidad, María Inés, Josefa de Jesús y María Modesta Ramírez Ceballos cuyos nombres son ignorados que han quedado para hacer de ellas venganza satánica de Boves, ultimándolas gota a gota en su dolor y sacrificio?

La historia de estas dos mujeres del pueblo que don Luis Febres Cordero narra en el “Antiguo Cúcuta” de un apunte histórico que le suministró don Luis Salas Peralta es el siguiente:

“Por orden de Bartolomé Lizón se conduce a las desgraciadas mujeres a un trapiche de las inmediaciones de la Villa del Rosario, donde fueron desnudadas a la fuerza, para luego ser embadurnados sus cuerpos con miel de caña, y sobre aquella untura pegajosa, adhirieron plumas de aves.

Después de sufrir con heroica fortaleza tan licenciosa brutalidad, en tal estado y atrayendo la pública conmiseración por tal grotesco martirio, nuevamente las regresaron a San José de Cúcuta custodiadas.

Donde fueron sometidas por los sanguinarios alguaciles a la carnicería del látigo, sobre sus desnudos cuerpos para luego ser fusiladas el 11 de enero de 1814.