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EL DEPORTE CUCUTEÑO DESDE 1900 HASTA EL 2000.

Por Alfredo Díaz Calderón.

CAPÍTULO IV
1940-1943 - LOS PRIMEROS ENTRENADORES. LUTO EN EL BALONCESTO.

La trágica muerte de Daniel Antolínez fue la noticia más impactante del deporte cucuteño en el año 1940, pese a lo cual se crearon nuevos clubes, surgieron más deportistas y aparecieron otras actividades con características de diversión competitiva.

El 3 de agosto de 1940 fue la fundación del Club de Cazadores. En la oficina de Cristóbal Rodríguez, situada en el edificio de la antigua Cervecería Santander (Calle 14, entre avenidas 5 y 6), se reunieron 25 entusiastas practicantes de la caza deportiva, con el fin de sacar adelante un proyecto que venían madurando desde hacía algún tiempo: fundar y organizar un Club alrededor de su pasión común.

La idea central que se plasmó en los estatutos fue el desarrollar en forma eminentemente deportiva la caza, el tiro y la pesca, permitiendo el estímulo de otras actividades deportivas y culturales que sus socios desearan practicar.

Se nombró la junta directiva provisional, que funcionaría hasta que fueran aprobados los estatutos. Presidente, Cristóbal Rodríguez; vicepresidente, José Saieh; tesorero-secretario, Hugo Marcucci; vocales, Luis A. Contreras, Miguel Peña Soto, Hipólito Aguilar Daboin y Mariano Estévez.

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Se aprobó una cuota voluntaria para los gastos iniciales, y esa misma noche se recaudaron $173. A las nueve de aquella noche del sábado 3 de agosto de 1940 quedó constituido el "Club de Cazadores de Cúcuta".

El día 9 de noviembre de 1940 se dio la clausura y premiación de los campeonatos masculino y femenino de basket en el Club Norsander. Participaron ocho equipos en masculino: Adenor, Atlético, Colombia Essolube, Hispania, La Salle, Peneca, y Seis de Mayo. El torneo femenino se jugó con seis equipos: Essolube, Incógnito, Independiente, Norsander, Zulia, y Tennis Club. La Salle fue el campeón masculino, con la nómina titular: Toto Fuentes, Francisco Contreras, Moisés Barroso, Bartolomé Caldentei y Eustorgio Colmenares.

Independiente fue el campeón femenino, y sus mejores jugadoras fueron: Gisela Porras, Ana Francisca Corredor, María Higuera, Magdalena Maldonado y Delfina Maldonado.

Además de los trofeos a los campeones, también fueron galardonados los subcampeones: Essolube, en masculino; y Norsander, en femenino. También se entregó reconocimiento especial al señor Joaquín Vargas, como mejor árbitro de basket.

El 15 de diciembre de 1940, culminó el primer campeonato departamental de fútbol, organizado directamente por la Liga Nortesantandereana de Fútbol, presidida por el doctor Alfonso Lara Hernández.

En realidad, desde 1937 los campeonatos de fútbol se llamaron departamentales, porque en los Campeonatos Nacionales y en los Juegos Atléticos Nacionales no se permitían equipos representativos de ciudades, y por lo tanto había que realizar cada año el torneo departamental para legalizar la participación en esos eventos nacionales.

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Los campeonatos departamentales de 1937, 1938 y 1939 fueron dirigidos por la Asociación Deportiva, pues la Liga aún no tenía reconocimiento oficial. La Liga Nortesantandereana de Fútbol, presidida por el doctor Alfonso Lara Hernández, fue reconocida oficialmente a nivel nacional en noviembre de 1939, inscribió y legalizó al equipo que nos representó en el Campeonato Nacional de Cali, en diciembre de ese año, donde Norte fue subcampeón.

Este primer campeonato departamental había estado suspendido durante el mes de octubre, como homenaje póstumo a Daniel Antolínez. Participaron diez equipos: Cartagena, Concordia, Centenario, Cúcuta Deportivo, Adenor, Buenos Aires, Batallón Santander, Unión Petrolera, Samario y Unión Santander. Este último se tituló campeón por cuarta vez consecutiva (1937, 1938, 1939, 1940) con esta nómina titular: portero, Gonzalo Ardila; backs, Jorge Hernández y Julio Foliaco; halfs o satélites, Luis "el Turro" Pérez, Elio "Belleza" Velazco y Darío Bustamante; Wines (o mejor dicho, delanteros), Pedro "Palito" Medina, Julio Ramón Olivares, Manuel "Cora" Gutiérrez, Félix "Pateyerro" Caicedo y Kiko Medina.

Con este cuarto título logrado, el Unión Santander empezó a ser conocido como el "cuatri-campeón", pues superó los logros del Napoleón Fútbol Club, y estaba cerca de igualar los triunfos del Cúcuta Deportivo.

Esa tarde, después de la entrega de trofeos, se condecoró a tres árbitros de fútbol como los mejores y más constantes en su actividad deportiva: Héctor "Maizola" Andrade, Anacleto Ramírez y Elías Shurman, a quien los aficionados le decían "el turco Shurman", aunque en realidad era libanés, y quien durante su estadía en Cúcuta, de 1936 a 1941, se dio a conocer como comerciante y se volvió importante como árbitro de fútbol.

Al terminar el acto de premiación se dio lectura a la Resolución por la cual la Liga Nortesantandereana de Fútbol creaba el cargo

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de Entrenador Oficial de Fútbol en la persona de Jorge "Manino" Escobar, quien ya desde 1937 venía trabajando en forma espontánea y desinteresada en esa función.

El 21 de diciembre de 1940, el tejo llega a Cúcuta. El señor Ángel González inauguró ese día, en su restaurante "El Tunjo", dos canchas para jugar turmequé, un juego típico de Boyacá. Este restaurante, especializado en comida boyacense y bogotana, funcionaba en un lote arborizado, al sur del barrio La Playa, sobre la Avenida Olaya Herrera, y al norte del Estadio Olaya Herrera, que fue el escenario provisional de nuestro fútbol entre 1939 y 1945.

Las colonias boyacense y bogotana, al igual que muchos cucuteños, le garantizaban abundante clientela al restaurante, la cual aumentaba los sábados y los domingos, cuando había programación de fútbol.

Allí empezaron los cucuteños a conocer y a practicar este juego llamado "Turmequé", que por esa época tenía pocas reglas. Los tejos no tenían límites de tamaño, y las mechas en el bocín eran las que allí se pudieran acomodar. Las dudas y los reclamos que se presentaban entre los clientes durante el juego eran resueltas por el administrador-propietario del restaurante "El Tunjo", señor Ángel González. Así empezaba la vida de un nuevo deporte, que más adelante se organizaría como Liga Nortesantandereana de Tejo.

En el mes de enero de 1941 el club Norsander cambia de sede. ton el fin de ampliar sus servicios, el club Norsander abandonó el lote de la calle 9 entre avenidas 6 y 7, y se trasladó a un extenso predio situado más al oriente de la ciudad ubicado en la calle 9, entre el Callejón Rosetal y la avenida 1ª.

Allí se construyeron la cancha reglamentaria de baloncesto, la cancha reglamentaría de tennis, la cancha de bolo campesino, y una pequeña cancha de fútbol; todas ellas bien demarcadas, y sobre piso de arenilla. En el centro del lote, un tambo grande,

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con techo de palma trenzada sobre estructura de madera y piso de mosaico (hoy baldosín), servía de área social, y para jugar ping-pong, ajedrez, dominó y damas.

Con su nueva sede, el Norsander creció deportiva y socialmente. Sus equipos de basket masculino y femenino subieron. Los socios aumentaron, y el club realizó campeonatos internos de ajedrez, tennis y bolo campesino. En tennis, el campeón fue Héctor Fossi; 2°, Juan Benítez; y 3°, Justo Calderón. En bolo campesino: 1°, "el Sastre" Villegas; y 2°, Numa Hernández. Jaime Fossi fue el campeón de ajedrez. Ya en ese momento Norsander era el segundo club social y deportivo de Cúcuta.

El día 23 de octubre de 1941, es contratado Eloy Ronquillo como entrenador departamental. El futbolista internacional ecuatoriano, Eloy Ronquillo, era el defensa centro titular del equipo "Millonarios", de Bogotá, que contaba en ese momento con varios jugadores extranjeros y que se había convertido en el primer equipo profesional colombiano.

Ronquillo se lesionó a fines de septiembre de ese año y, según el concepto médico, debía descansar del fútbol durante dos meses. Por ello, con el permiso del "Club Millonarios", firmó contrato con la gobernación de Norte de Santander para preparar y dirigir nuestra selección de fútbol en los V Juegos Atléticos Nacionales, que debían realizarse en Bucaramanga del 11 al 27 de diciembre.

Del día 11 al 27 de diciembre de 1941, se realizaron los V juegos atléticos nacionales, en Bucaramanga. Esos Juegos fueron un salto gigantesco para el deporte colombiano. El programa estableció competencias en 17 deportes; 6 más que en los IV Juegos de Manizales: atletismo, baloncesto, boxeo, ciclismo, fútbol, golf, lucha, natación, tennis, tiro, waterpolo, a los cuales se sumaron ajedrez, béisbol, ecuestres, pesas, esgrima y voleibol.

Para el deporte nortesantandereano también el 11 de diciembre 1941 fue histórico, porque nuestro departamento presentó equipos

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en 3 competencias diferentes, y por primera vez no fue la más reducida delegación en las ceremonias inaugurales, como sí lo había sido en los 4 anteriores Juegos Nacionales. En Bucaramanga, Norte inscribió, entre entrenadores, deportistas y delegados: 12 personas en basket femenino; 12, en Basket Masculino; y 21, en fútbol.

Catorce departamentos fueron representados por sus deportistas en el desfile que se inició a las 3:00 p. m., encabezado en orden alfabético por Antioquia. Sin contabilizar entrenadores, árbitros, delegados y madrinas, desfilaron 680 deportistas, y las delegaciones completas oficialmente inscritas sumaron 898 personas, así: Santander, 150; Cundinamarca, 140; Antioquia, 129; Bolívar, 108; Valle, 75; Norte, 45; Atlántico, 44; Nariño, 43; Caldas, 37; Magdalena, 35; Boyacá, 25; Cauca, 25; Chocó, 24; y Tolima, 18.

El equipo masculino de basket fue nuestra gran decepción en estos juegos. Teníamos grandes esperanzas por la calidad individual y colectiva de sus integrantes Toto Fuentes, Toto Hernández, Luís Ayala, Francisco Contreras, Ignacio Valderrama, Gustavo Castellanos, Moisés Barroso, Carlos Arenas, Víctor Vega, Hugo Uribe, Luís Moncada y Eustorgio Colmenares. Fueron eliminados al caer ante Boyacá y Magdalena en la fase eliminatoria. Al final: Boyacá, campeón; Antioquia, 2°; y Magdalena, 3°.

Las basketbolistas fueron la gran revelación, pues superaron la fase eliminatoria y llegaron a finales, así: Santander, campeón; ,Antioquia, 2°; Norte, 3°. Esta fue la nómina femenina rojinegra: Gisela Porras, Aurora Sánchez, Rita Villalta, Teresa Cuberos, Luz Ramírez París, María Higuera, Magdalena Maldonado, Cristina Jurado, Delfina Maldonado, Ana Francisca Corredor, Aurora Barrera y Noemí Otero.

Y para completar la satisfacción, nuestros futbolistas Lucio "Capino" Andrade, Luis "Gallito" Contreras, Jorge García Medina, Félix García Medina, Onofre Prato, Julio Foliaco, Ricardo Sánchez, Elio

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"Belleza" Velazco, Pedro "Palito" Medina, Manuel "Turilo" Dávila y Juan "Marranito" Romero, dirigidos por Eloy Ronquillo, recibieron medallas de bronce y el trofeo por el tercer puesto.

Fueron ellos los únicos galardonados en la premiación del fútbol, pues la final por el título entre Atlántico y Magdalena se inició en medio de líos, demandas y contra demandas, y no se pudo terminar ni definir quién fue campeón y quién fue subcampeón.

Las únicas preseas del fútbol las recibió Norte por su tercer lugar el día 27 diciembre, en el acto de premiación, con asistencia del presidente de la República, Eduardo Santos.

El año de 1942 fue un año de gran actividad en el fútbol cucuteño, a pesar de que el llamado Estadio Olaya Herrera no era más que un peladero encerrado en caña brava, sin graderías ni servicios sanitarios, alejado de la zona urbana de Cúcuta. Allí se jugó un partido de talla internacional: Santiago Wanders (de Valparaíso, Chile), que había ganado todos sus partidos en su gira por Colombia, empató 2 a 2 con el Cúcuta Deportivo.

El Samario, de Santa Marta, catalogado en ese momento como el mejor equipo colombiano, jugó en Cúcuta dos partidos: ganó 3 a l a Unión Santander, y empató 1 a 1 con el Cúcuta Deportivo. Allí, en el Olaya Herrera, se jugaron también todos los partidos del campeonato de la Liga Departamental, de ese año.

El único partido que se jugó en cancha distinta a la del Olaya Herrera fue Cúcuta contra Millonarios. Por la trascendencia del encuentro, los empresarios lo programaron en el General Santander, que aún estaba en etapa de construcción.

Millonarios, en esos días, era el único equipo profesional colombiano, y alineó ese día 5 argentinos y 6 colombianos: arquero, Manuel Cuevas; defensas, José A. Mariscotti y Rafael Castro; medios, Lino Talloli, Alfonso García y "Pibe" Martínez; delanteros,

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Antonio Lizcano, Antonio Ruiz Díaz, Alberto Casco, Francisco Carvajal y Rafael Espinosa.

El Cúcuta ganó 2 a 1 y esta fue su nómina: arquero, Lucio "Capino" Andrade; defensas, Luis "Gallito" Contreras y Manuel "Turilo" Dávila; medios, "Torzón" Mendoza, Elio "Belleza" Velazco y "Pianola" Contreras; delanteros, Jesús Cardozo, Pedro "Palito" Medina, "Maracucho" Cortés, Carlos "Calica" Olivares y Onofre Prato.

El director técnico del Cúcuta, Eloy Ronquillo, jugó diez minutos, y se retiró en medio de felicitaciones de sus ex compañeros "millonarios" y de sus discípulos cucuteños. Lo único lamentable esa tarde fueron las lesiones sufridas por varios aficionados, al caerse unas formaletas de madera. Por primera vez, más de 4.000 personas asistieron a ver un partido de fútbol en nuestra ciudad.

El Samario Fútbol Club, dirigido por Jorge "Manino" Escobar, se tituló campeón departamental ese año, 1942, lo cual representó una total renovación para nuestro fútbol. Esta fue su línea titular: Saúl Morillo; "Gallito" Contreras y Rodrigo Carvajal; Ernesto Peñaloza, Carlos Luis González y Saúl Otero; y Carlos Olivares, Jesús Cardozo, Francisco Cortés, Julio Gómez y Aristides Carrillo.

Guasimales fue el subcampeón, a pesar de ser esta su primera actuación en el campeonato. Sus mejores jugadores fueron: Hernando Lara, Héctor Hernández, Hugo Uribe, Pedro "Cajurra" Díaz y el arquero Carlos "Mico" Arenas.

Unión Santander ocupó el tercer lugar y, a excepción de "Palito" Medina y "Belleza" Velazco, sus mejores jugadores se retiraron del fútbol competitivo. Unos, por lesiones; y otros, "por tiempo cumplido".

Con una mirada al año 1943 encontramos que el éxito taquillero y multitudinario logrado en el Estadio General Santander con la presentación de Millonarios el año anterior, convenció a nuestros

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dirigentes de que allí estaba "la mina de oro" para nuestro fútbol. Pero como el estadio aún estaba en construcción, se resolvió jugar allí únicamente partidos de carácter extraordinario, y programar todos los partidos del campeonato local en el Olaya Herrera.

El segundo partido que se jugó en el inconcluso Estadio General Santander fue Cúcuta contra Junior.

El equipo barranquillero llegó a la ciudad invicto en gira nacional, pero perdió 1 a 2 con el Cúcuta Deportivo. La victoria del Cúcuta sobre el Junior fue noticia nacional, pero se analizó de distintas maneras. En Cúcuta, con exceso de euforia triunfalista, endiosando al Cúcuta Deportivo por sus victorias ante un par de colosos: Millonarios y Junior. En Barranquilla se presentó como una triste derrota del Junior ante un modesto equipito. Y en Bogotá aprovecharon para limpiar la imagen de Millonarios, diciendo que definitivamente los cucuteños tenían un buen equipo y ahora se demostraba que la derrota sufrida ante ellos, el año anterior, no había sido tan vergonzosa para Millonarios, como en su momento se dijo.

En octubre de 1943 resurge el béisbol. La presencia en Cúcuta de un gran pelotero revivió el entusiasmo por el béisbol. Tomás Arrieta fue traído a Cúcuta, desde Barranquilla, como mecánico para el taller del aeropuerto y, alrededor de él, un grupo de fanáticos beisbolistas volvieron a practicar este deporte en la "Cancha Carora". Primero, en forma recreativa; después se dividieron en tres "novenas", y jugaron un mini torneo.

Al final conformaron una selección que, con el nombre de "Los Grandes del Norte", jugó partidos contra equipos venezolanos como Ureña, San Antonio, Rubio, Táriba y San Cristóbal. El béisbol, liderado por la egregia figura de Tomás Arrieta, retomaba su lugar después de varios años.

El 1° de diciembre de 1943, sucede la trágica muerte del basketbolista Toto Hernández. En la hacienda "El Limonal", a 10

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kilómetros de la Base Escuela Aérea del Guavito, en Cali, pierde la vida el aviador cucuteño Antonio José (Toto) Hernández Mora, al estrellarse el avión que piloteaba en condición de instructor militar. Su discípulo a bordo, el señor Hugo Niño, también falleció en ese desgraciado accidente.

Toto Hernández había cumplido 24 años de edad, y ese accidente lo convirtió en el segundo aviador cucuteño que ofrendó su vida por la conquista de los cielos de Colombia. Su cadáver fue sepultado en Cali.

POST—SCRIPTUM. Exactamente cuatro años después del siniestro, el 1° de diciembre de 1947, los restos de Toto Hernández fueron traídos a su tierra natal y depositados en el Cementerio Central. Diez años después, en 1957, el gobierno municipal honró la memoria del célebre deportista y aviador cucuteño, denominando al "Coliseo Rojas Pinilla" con el nombre de "Cancha Toto Hernández".

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