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CÚCUTA PARA REÍRLA.

Por Gustavo Gómez Ardila. Ilustraciones: Martha Patricia Yanes Ramírez

CAPÍTULO X
MI GENTE

 

LOS TÍPICOS

Situémonos en 1875. La tierra se sacudió con furia motilona acabando con mucho de lo que había. La ciudad cayó destruida, en segundos, y con ella más de tres mil de sus habitantes. Como no hubo discriminaciones, también cayeron muchos personaje típicos.

El término de "típicos" se usa para señalar al bobo del pueblo, al caído del zarzo, al loquito de la calle, al borracho consuetudinario que pelea con todos y con nadie. Aquí van algunos de los típicos de antes. Con los de ahora no nos metemos.

Las Bailarinas:
Vivieron antes del terremoto. Las llamaban la Marranera, la Payasa, la Relámpago y Carmela la Vaca. Se aparecían donde quiera que había bailes y fiestas. Su afición era bailar cualquier tipo de música que les pusieran. Cobraban en trago sus actuaciones. No eran hermanas ni andaban juntas, pero se olían cualquier fiesta y allá llegaban. Si no las dejaban entrar, formaban camorra.

La Correo:
Se llamaba Carmen y la pasaba viajando entre Cúcuta y Pamplona. Llevaba cartas, traía colaciones, dulces. Se creía de mejor familia que los demás, porque decía ser hija del general Tomás Cipriano de Mosquera y amiga de Ramón González Valencia.

El Chicha Fuerte:
Había sido policía y era guapetón y envalentonado. Un día alguien le quitó los humos y entonces triste dejó la policía. Enloqueció en la calle. Terminó persiguiendo a los muchachos que no iban a la escuela.

El Venado y la Varona: 
Pareja de pícaros que robaban y se hacían los toches, haciéndose pasar por locos. El día del terremoto estaban presos y murieron bajo los escombros de sus cárceles. Nunca más volvieron a robar. En esta vida.

El tuerto Bernabé:
Corpulento y de fuerza descomunal. Doblaba varillas de hierro. Dejaba la herrería donde trabajaba por irse a hacer demostraciones de fuerza. Los cucuteños de 1898 hablaban de su fortaleza física.

Caracolito:
Hombre de raza negra que llegó a Cúcuta procedente de Maracaibo. Cantaba en las esquinas y lo hacía muy bien. Esa era su locura: cantar. A nadie ofendía y todos le tenían cariño. Se salvó del terremoto y murió cantando, en el asilo de ancianos, a los 106 años.

Sixto, el cieguito:
Era el campanero de la iglesia de San José a finales del siglo XIX. El resto del día hacía mandados. Y a pesar de ser ciego nunca se perdía.

La Cucaracha:
Mujer bajita, fea y repelente que insultaba a quien le dijera Cucaracha. Si nadie le decía su apodo, se detenía a preguntar: "¿Cierto que me van a decir Cucaracha? A ver, díganme, cobardes, parranda de miedosos..." y seguía los insultos.

Cocadita:
Hombre de baja estatura que tenía una pierna más corta que la otra. Como la naturaleza es sabia, por la ley de la compensación la otra pierna era más larga que la corta. Perseguía a las muchachas para echarles piropos. Ellas le corrían.

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LOS NOTABLES

Además de Juana Rangel de Cuéllar, su tocayo Juan Atalaya, Francisco de Paula Santander y Mercedes Ábrego, Cúcuta, en tiempos pasados, tuvo gente muy notable, cuyo aporte a la independencia de Colombia y al progreso de la ciudad fue de gran importancia. Estos son algunos, a falta de espacio para nombrarlos a todos. Con los notables de los últimos tiempos tampoco nos metemos. A ellos los dejamos para el segundo tomo.

Francisco Soto. (1789 - 1846).
Participó en las guerras de independencia, al lado de Bolívar y Santander, pero como era abogado alternaba el fusil con la pluma, sirviendo de secretario del ejército libertador en cuanta reunión celebraban en el monte los patriotas.

La historia poco menciona a este cucuteño ilustre que se entregó a la causa independentista con alma, vida y cachucha, y que después de Boyacá fue uno de los organizadores de la República. Por su afinidad con Santander en materia de artículos, incisos y parágrafos, y por su paisanaje, y por ser tocayos, se hicieron grandes amigos y Santander tuvo a Soto en varios cargos de importancia. Fue, además, congresista varias veces y gobernador de la provincia de Pamplona. Resultó involucrado, parece que injustamente, en los sucesos de la Noche Septembrina, por lo que fue perseguido y encarcelado, de modo que tuvo que pagar las habas que el burro se comió. En Cúcuta fue de los iniciadores de la catedral de San José y de los que trabajaron por el mejoramiento del Hospital de Caridad. Impulsó la construcción y arreglo de caminos hacia el interior del país y hacia Venezuela. Se dice que, cuando le tocaba, también echaba pico y pala para dar ejemplo de trabajo a los demás.

José María Plata (1811 - 1861).
De este cucuteño dicen que, a pesar de su apellido, valía lo que pesaba, en oro. Su padre fue fusilado por Morillo, cuando José María era aún muy niño. Fue abogado, militar y comerciante, como buen cucuteño. Pero también ocupó importantes cargos en la vida nacional: Ministro de Gobierno, de Relaciones Exteriores y de Hacienda. Amó a Cúcuta por sobre todas las cosas de este mundo. Lunes festivo que hubiera o puente que se tomara, se venía para Cúcuta, donde participaba en las obras de progreso de la ciudad.

Foción Soto (1832 - 1909).
Nació en Bogotá, pero desde niño estuvo vinculado a Cúcuta. Hijo de Francisco Soto fue, como su padre, general de la República. Fue fundador y presidente de la Compañía del Ferrocarril de Cúcuta. Después de su muerte funcionó durante mucho tiempo en Cúcuta la escuela nocturna "Soto", para artesanos y obreros de la ciudad, creada y sostenida con un legado que dejó en el testamento para tal fin. Una de sus mejores obras fue su hijo Rudesindo Soto.

Rudesindo Soto. (1851 - 1941).
Uno de los grandes filántropos que ha tenido Cúcuta. Junto con su esposa, Amelia Meoz, (hermana de Erasmo), se dedicó a hacer el bien a los necesitados, utilizando para ello toda su fortuna, lograda en el mundo de los negocios. Para que o los pudientes de hoy -que no regalan ni un tinto, a pesar de que un tinto, un cigarrillo y la Cruz de Boyad no se le niegan a nadie- les remuerda el gusanillo de la conciencia, es bueno conocer el ejemplo de Rude: Construyó el Ancianato, el Reformatorio de menores, el Hospital Mental, el Dispensario antituberculoso (que las administraciones dejaron acabar), reconstruyó más de la mitad del Hospital San Juan de Dios, uno de cuyos pabellones se llama "Amelia", y otras más.

Erasmo José Meoz Wills. (1858 - 1918). 
Médico notable de la ciudad, a quien se le dio el nombre de "Médico de los pobres". Iba a donde los enfermos necesitaran de sus servicios, a la hora que fuera, con el clima que hubiera y en el trasporte que le dieran. A pie, en burro, a caballo, entre lo lluvia, de madrugada o a la hora de la siesta, el doctor Meoz no tenía inconveniente en acudir al enfermo, sin preguntar primero si había o no plata. Igualito a los médicos de hoy... ¡Mejor no hablemos! El Hospital que remplazó al San Juan de Dios, en Cúcuta, lleva su nombre, y a la entrada lo recuerda un busto, obra de Olinto Marcucci.

Virgilio Barco Martínez. (1858 -1922). 
Fue quien se le midió a las selvas del Catatumbo, en busca de petróleo, desafiando a los motilones, a la naturaleza y al paludismo. Y a las culebras. ¿Quién no les teme a las culebras? Nació en Santander, pero se hizo en Cúcuta, donde ocupó varios cargos, entre ellos, concejal y prefecto. Fue, además, general de la República. Cuando dio con el punto clave, es decir, con el pozo, comenzó su otra tarea: Sacar petróleo y refinarlo (utilizaba una caldera que hoy puede verse en las instalaciones de la Fundación Barco) y comercializarlo.

Un año antes de morir, creó la Fundación que lleva su nombre, institución benéfica que presta invaluables servicios a gentes de escasos recursos, y que se ha venido proyectando como una de las grandes entidades benéficas de la ciudad.

A la entrada del edificio de la Fundación Barco, sobre la avenida Gran Colombia, se lee la siguiente frase del general Virgilio Barco Martínez, respaldada con su firma:

" En memoria de mis cinco hijos muertos en la infancia y recuerdo de los obreros que me acompañaron en los trabajos de explotación, fundación y exploración de las petroleras. 20 - XI - 1921"

Julio Pérez Ferrero. (1851-1927). 
Desde pequeño aprendió a querer a Cúcuta, cuando sus papás, Domingo Pérez y Pérez, y Virginia Ferrero, le dijeron: - Julito, Cúcuta por encima de todo. No lo olvides.

Y no lo olvidó. Toda su vida estuvo dedicada al progreso de Cúcuta, como sus padres, quienes trajeron a la ciudad la primera máquina de coser y el primer piano de cola, que fue la atracción de los cucuteños (todo el mundo sabe que los pianos, como las mujeres, deben tener buena cola). Fue arriero hacia Maracaibo y Bogotá, hizo parte de la Junta reconstructora de la ciudad después del terremoto y de la Junta que construyó el ferrocarril; fue Concejal, Personero, Alcalde, Prefecto de la Provincia, Secretario de Educación, Presidente de la Asamblea departamental, primer Representante a la Cámara por el Departamento. Cuando le quedaba tiempo se dedicaba a la enseñanza, pues era también un pedagogo consumado.

Fundó, en 1919, la biblioteca "Batalla de Boyacá", que después de su muerte se llamó "Julio Pérez Ferrero", una revista llamada "La Verdad", y escribió el libro sobre Cúcuta, "Conversaciones familiares".

Tuvo una catorcera de hijos (exactamente 14), entre los que sobresalen monseñor Luis Pérez Hernández, primer obispo de Cúcuta; Ramón, gobernador del departamento; Domingo, empresario y filántropo; José María, militar; Alfonso, alcalde de Pamplona, varias religiosas y amas de hogar. Entre sus nietos hay escritores, historiadores, políticos... De tal palo.

A monseñor Luis Pérez Hernández le atribuyen aquella famosa frase: "Qué bueno es nacer en Cúcuta, vivir en Cúcuta y morir en Cúcuta".

Elías Mauricio Soto. (1858 - 1944). 
Por donde se le mirara, era un músico completo. Tocaba piano, violín, corneta, pistón y bajo. Tocaba en bandas, en misas, daba serenatas y retretas. Si lo llamaban a tocar, estaba ocupado tocando. Decía su esposa que hasta en la cama sacaba son.

Autor de casi un centenar de composiciones musicales, entre bambucos, pasillos, valses, himnos, pasodobles y marchas, sobresale por su obra maestra: la música de Brisas del Pamplonita, compuesto y dedicado a su esposa, María Elisa Ramírez Matamoros, para contentarla en alguna ocasión en que ella se le puso brava por sus constantes amanecidas fuera de casa.

Este bambuco, que tanto nos enorgullece, fue estrenado, según unos, el 2 de abril de 1892, para conmemorar el centenario del nacimiento de Francisco de Paula Santander; según otros, el 10 de junio de 1894, en el parque Santander, al pie de la estatua.

Lo cierto es que más de un aguardiente se ha tomado más de un cucuteño escuchando tan hermoso ritmo, al que después le acomodó letra el poeta Roberto Irwin Vale. Y más de una pierna se ha levantado bailando este bambuco fiestero. Y más de unos cucos se han visto en ese entrecruzar de piernas, faldas y melodía.

Roberto Policarpo de Jesús Irwin Vale. (1866 - 1899) 
Es el autor de la letra de Brisas del Pamplonita. Además de poeta, fue un consumado músico, compañero de serenatas y de bandas musicales de Elías M. Soto. Murió muy joven, después de haber participado en la Guerra de los Mil días, en las filas liberales. Era nieto del médico irlandés John Irwin, que hizo parte de la Legión Británica, fuerza que combatió al lado de los patriotas, en las guerras de la independencia.

Si a estas alturas de la vida -o bajuras- algún lector no se sabe la letra de Brisas del Pamplonita, deje de colorearse cuando todos lo cantan en reuniones sociales, políticas y de las otras, izadas de bandera, centros literarios, tertulias, finales de campeonatos, inauguraciones, primeras piedras, saque un tiempito y apréndasela. (Una recomendación: No le meta sino tres ayes, por mucho dolor que tenga). Esta es la letra:

Ay, ay, ay, si las ondas del río 
remedaran las quejas del corazón
te contarían, luz de mi vida, 
los amargos pesares de mi canción.

Escucha sonoro río 
mis congojas y aflicción, 
y dile cuánto la adoro 
cuánto sufro por su amor.
Y si al correr de tus ondas
ves que su pecho se agita 
dile que mi amor lo alientan 
las brisas del Pamplonita.

Y dile si a tus orillas 
llegas su planta a besar 
que de mi amor el recuerdo 
no se borrará jamás. 
Y si al correr de tus ondas
ves que su pecho se agita 
dile que mi amor lo alientan
las brisas del Pamplonita.

Padre José Demetrio de Jesús Mendoza Rueda. (1894-1953).
Nació en San Luis (Pueblo de Cúcuta) y se ordenó de sacerdote en el seminario de Pamplona. Fue párroco de San Luis y de la catedral de San José, donde se hizo famoso por sus sermones en contra de los liberales. Decía que a los cachiporros había que regarlos con agua bendita porque tenían el demonio por dentro. Los liberales, a su turno, no lo podían ver ni en pintura. Sin embargo, fue un cura de mucho progreso: fundó la población de Ricaurte, corregimiento de Cúcuta, y la parroquia de San Antonio, de El Zulia. Trajo a Cúcuta la comunidad de los Hermanos Cristianos de La Salle, y a los padres Redentoristas. Fundó el periódico "Granito de Arena", desde donde fustigaba a las autoridades que consideraba deshonestas. Cada sermón del padre Mendoza levantaba ampollas.

No cabe aquí la lista de todos los cucuteños ilustres que, en diversos campos, han sobresalido y han puesto en alto el nombre de Cúcuta. Hay otros que lo han puesto en bajo, pero a ellos ni para qué referirnos. Un breve recuento nos da una idea aproximada de algunos de los que faltan:

Pedro María Fuentes (1879 - 1972).
Llamado "El cronista de la ciudad". En su libro Efemérides Cucuteñas recogió las fechas de los principales acontecimientos de la ciudad.

Francisco Morales Berti, poeta a quien le dieron el título de "Cantor de una raza".

Josefa Andrade Berti (1875 - 1942), poetisa, denominada "La alondra del Pamplonita". Hija del reconstructor de la ciudad, Francisco de Paula Andrade.

Luis Febres Cordero, historiador, político y comerciante. Y por si fuera poco, poeta. Sus libros "Del antiguo Cúcuta" y "El terremoto de Cúcuta" nos muestran al estudioso interesado en trasmitir la historia de su ciudad.

Ana María Vega Rangel, más conocida en el mundo de la poesía como Alma Luz. En el segundo tomo seguiremos con la carreta de otros personajes ilustres.

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