Bienvenidos a Cúcuta
Frontera Comercial y Futuro industrial de Colombia


CUADERNOS DE CULTURA
del Norte de Santander.
Cuadernos monográficos de temas culturales editados por el Instituto de Cultura y Bellas Artes del Norte de Santander.
No. 1— 1974 VOLUMEN 3°
DIRECTOR
David Bonelis Rovira
Instituto de Cultura y Bellas Artes
Cúcuta

GUIlLERMO RAMÓN GARCÍA - HERREROS, nació en Cúcuta, Departamento Norte de Santander en el año de 1.951, Licenciado en Filosofía y Letras con especialización en Historia de la Universidad Javeriana, es autor de los siguientes temas científicos publicados en la Revista Universitas Humanística (Bogotá, Editorial Guadalupe):
Elementos decorativos del Arte Muisca en los volantes de huso (Rey. N° 2. 1.971). Ordenan
zas del Señor Doctor Antonio González y del Señor Miguel de Ibarra (Rey. N°3, 1.972).
C
atálogo de documentos existentes en el Archivo Histórico Nacional para el período 1.564-1.580, período de los Presidentes Togados Venero de Leiva, Francisco Briceño, Cortés de Mesa y Lope Díaz Aux de Armendáriz (Revista
N°3, 1.972).
Catálogo de documentos existentes en el archivo Histórico Nacional para el período 1.580 -1.597, período de los Presidentes Togados Juan Bautista Monzón y Antonio González (Revista N°4, 1.972).
Catálogo de documentos existentes en el Archivo Histórico Nacional e el período 1.597-1.605, período del Presidente Francisco de Sandez
y de la Real Audiencia (Revista N°5-6, 1.913).
Las Encomiendas en el Nuevo Reino de Granada durante el período presidencial del Doctor Antonio González (Revista N°5-6, 1.973).
En preparación: Elementos Decorativos del Arte Quimbaya en los volantes de Huso y su correlación con los del Arte Muisca.

                             EL SITIO DE CÚCUTA
 


1.— PROLOGO
II.— SITUACIÓN HISTÓRICA
A. La guerra de los mil días
B. La batalla de Peralonso
C. La batalla de Palonegro
III.— EL SITIO DE CÚCUTA
A. Causas del sitio
B. Efectivos gobiernistas
C. Efectivos revolucionarios
D. Hechos
1. Trincheras
a. Construcción
b. Localización
2. Acción del sitio
a. Iniciación
b. Damas apresadas como rehenes por la revolución
e. Prolongación del sitio
d. Abandono del sitio de Cúcuta
IV.— EPILOGO
Citas bibliográficas
Fotografías
Mapa

                                   1.— PROLOGO


El sitio de Cúcuta, en sí, llegaría a conformar solamente un accidente histórico, carente de sentido, fuera del conjunto de hechos que azotaban la nación por esa época. Como parte inseparable de ella presenta una faceta de lo que ha significado en la historia colombiana la lucha de los partidos. Esta lucha es, a su vez, la continuación de la Patria Boba instituida en los albores de nuestra emancipación española.
Durante casi un siglo se trataron de asimilar las diferentes tendencias
políticas, adoptadas por otros países, sin resultados positivos. La tensión producida por la oposición de esas ideologías exógenas, condujo a un sin fin de guerras civiles que destruyeron nuestra incipiente nación. La más cruenta de ellas fue la llamada de los míl días, que duró desde 1.899 hasta 1.902, y dentro de la cual acaeció el sitio de la ciudad de Cúcuta. Los hechos que se sucedieron durante este sitio demuestran cómo la rivalidad de las ideologías inmaduras, con ausencia de fondo histórico o social, pueden destruir una ciudad, así como una nación, buscando el poder.

                     II.— SITUACION HISTORICA
 


A.— LA GUERRA DE LOS MIL DÍ
AS
El origen más cercano de esta guerra se encuentra en la famosa Constitución de 1.886. Esta había sido expedida para introducir reformas fundamentales a la Constitución del 63 expedida por liberales, exclusivamente, reunidos en Rionegro. Los liberales,
se encontraban divididos en dos bandos: los radicales y los independientes. Al subir Núñez al gobierno, por segunda vez, como representante del liberalismo independiente, y tratar de modificar la Constitución del 86, hubo de declararse como partido aparte formando el nacionalista ( en un principio Nacional). Sus componentes eran los liberales independientes y los conservadores no extremistas. Quedaron así los radicales como los representantes exclusivos del liberalismo. Los conservadores tradicionalistas, en cambio, no aprobaron el nuevo partido Nacional como el exponente de su ideología y se declararon como los” Históricos” . El movimiento pro - movido por Núñez se llamó de “La Regeneración” .
Esta se consolidó rechazando plenamente a los liberales, excluyéndolos del Congreso y del gobierno, limitándoles la libertad individual y reprimiendo la prensa. Solo tuvieron una pequeña representación en la cámara legislativa. El liberalismo empezó a compactarse y fue apoyado por los conservadores históricos, quienes no consideraban a los nacionalistas como seguidores de las ideas de José Eusebio Caro ni de José Hilario López, y pidieron una reforma constitucional de tipo legal y administrativo con el fin de implantar una realidad democrática de la Constitución de 1.886 (2).
 


En 1.899 se nombró a Manuel Antonio Sanclemente como presidente de la República de Colombia, y a don José Manuel Marroquín como vicepresidente.
El primero iba en contra de la reforma (Nacio
nalista) y el segundo en pro.
Debido a la edad del
Dr. Sanclemente (85 años) debió retirarse de Bogotá pues su altura lo afectaba, e ir a Anapoima.
Quedó como presidente Marroquín quien gobernó del 7 de agosto de 1.898 al 3 de noviembre del mismo. Se rodeó de conservadores históricos y dirigió un mensaje a la cámara pidiendo reforma de la Constitución del 86, lo cual fué acogido por los históricos y los liberaLes. Los nacionalistas vieron amena
zada su hegemonía y presionaron al Dr. Sanclemente paja que asumiese el poder de nuevo, lo cual hizó el tres de noviembre de 1.898.
Ante la oposición de hecho se decidió el levantamiento de los 1ibrales apoyados por los históricos. Dentro de los dirigentes liberales se encontraban el General Vargas Santos (Nuevo director del partido liberal),Benjamín Herrera, Justo L. Durán, Foción Soto, Paulo Emilio Bustamante, Cenón Figueredo. Dentro de los nacionalistas estaban Manuel Casabianca, Nicolás Perdomo, Ramón González Valencia, Pedro Nel Ospina, Carlos Albán, Víctor M Salazar, Alfredo Vásquez Cobo . El 18 de octubre de 1.899 empezó la revolución en ej Socorro (Santandér), dirigido por el general Francisco Gómez Pinzón, cumpliendo lo dispuesto por Paulo Emilio Villar. En el Cauca la dirigió Aristides Conde y en Barranquilla Julio E. Vengoechea.
En el ataque de El Socorro fueron vencidos después de invadir a Bucaramanga.

Para poder apoyar las fuerzas de Benjamín herrera en Cúcuta pensaron dominar Ocaña pero se frustró el intento pues los revolucionarios perdieron el dominio en el río Magdalena.
Más importantes que los hechos escuetos, existieron una gran cantidad de sen timientos humanos, de raciocinios filosóficos, que fueron los que motivaron estos trastornos históricos.
Podremos tomar palabras propias pronunciadas por representantes de cada bando, teniendo en cuenta su parcialidad y subjetismo, para comprender más es
te hecho:
El general Justo L. Du
n, liberal, defendió su posición con las siguientes palabras:
“La doctrina liberal, que es lazo de unión en las palabras de Jesús, co
nquista preciosa en el campo de la idea, númen divino en las vicisitudes de la existencia, imperó siempre en mi alma, pues comprendo que sólo a su amparo pueden obtenerse las bondades y reformas que la ciencia proclama, que la civilización porta en su alforja, que la democracia entraña” ... ¿Quién ha dicho a los hombres todos sois hermanos, todos sois hijos de un mismo Dios y tenéis iguales derechos al banquete de la vida? : el verbo liberal  “Todos los liberales estábamos descontentos con el régimen imperante, porque veíamos acogotados los fueros personales, humillada la libertad de prensa, restringida la del comercio, concentrados en uno solo los poderes de la Nación, limitado el derecho de sufragio, puesto en sitio infeliz la alternabilidad de los destinos que demandan nuestros cánones republicanos, negada la libertad de cultos, sometida la instrucción a métodos inadecuados a las luces del progreso” (7) “Era necesario, pues, que el patriotismo, en un supremo espasmo de dolor, contrajese sus músculos para después por medio de vigorosa distensión, romper las ligaduras que tenían puestas (8).
En Venezuela, el “Estigma liberal” (9) se pronunció en favor de los revolucionarios colombianos diciendo:

“Se hace, pues, imprescindible, oponer la resistencia á estas perennes inva siones del personalismo, la insensatez y la falsía. Dejar hablar y obrar, sola omnipotente á una facción, es cederle por miedo ó ineptitud, el imperio de las conciencias inocentes. Para las plumas que falsean la verdad en obsequio del hombre, debe haber otras que levanten la idea en interés de una causa”  “Son bien conocidas las circunstancias en que estalló la revolución liberal y el auge inmenso que le dieron los generales Vargas Santos y Foción Soto, al lanzarse en ella, con admiración de Colombia entera, para cubrirla con sus nom bres venerables” .
Como opinión personal sobre esta guerra, Henrique Arboleda Cortés siguien do una línea nacionalista, afirmó:
“Los grandes sacrificios que se hicieron para debelar una Revolución armipotente, auxiliada por todos los enemigos de la República, internos y externos no deben quedar en el profundo silencio del olvido”. “La historia nos dir
á después por qué para tánto sacrificio vino a ser estéril la victoria; por qué allí mismo no terminó sus días nefandos la Revolución desatentada y loca, deshecha y confundida, sin dejar más huellas que las del lobo en la montaña” (13).
Un historiador de esta época, Guillermo Solano i
Benítez, se manifiesta e o - mo defensor del partido nacionalista con las siguientes palabras:
“Cabe aquí argumentar con buena y fácil lógica, que si el nacionalismo se le negó el ser catalogado como una ideología conservadora, y sobre ello se quiso sentar doctrina y se hizo po
lémica por cuanto a él pertenecieron muchos de los prominentes liberales independientes, no puede tenerse ni menos aún permitirse como conservatismo de mejor casta el conservatismo histórico que en la forma expuesta, en transaciones y compactos, buscó el derrumba miento y ruina del gobierno legítimo, no omitiendo medio, por deshonesto y suicida que fuese, como el de facilitar y permitir el triunfo liberal. Y el argumento adquiere mayor valor y consistencia, si se considera que fue justamente el Nacionalismo la encarnación y continuidad de las doctrinas de la degene ración, con las que el conservavatismo devino al poder y adquirió casta de naturaleza como partido ideológico .

B.—LA BATALLA DE PE
RALONSO
La primera Batalla que precedió el sitio de Cúcuta fue la efectuada en el río Peralonso, llamada también la batalla de “La Amarilla” o de “La Laja”.
La batalla se sucedió entre el 13 y 18 de diciembre de 1.899. Los liberales tenían 3.600 soldados dirigidos por Benjamín Herrera, Justo L. Durán, So
- ler Martínez, y Rafael Uribe Uribe. Los gobiernistas conservadores estaban dirigidos por los generales Vicente Villaniizar, Ramón González Valencia, Jorge Holguín, Enrique Arboleda, Próspero Pinz6n, Arias Luján y Carlos Cuervo Márquez. Se enfrentaron en las inmediaciones del río Zulia, y obtuvieron los nacionalistas una victoria indecisa. Al acabarsele las municiones a los liberales, el general Uribe se lanzó con 10 voluntarios al puente, desconcertando al enemigo, quienes cedieron la victoria. Guillermo Solano Benítez, ( en el Bayardo ), acusa directamente a Vicente Villamizar quien abandonó al General González Valencia, dejándolo solo con su división,  siendo el primer responsable del desastre sufrido por las fuerzas gobiernistas.
El gobierno sufrió las siguientes pérdidas: 700 muertos, 900 prisioneros y 2.000 dispersos. La revolución sufrió 1.500 bajas por muerte y muchos dispersos
( según Solano Benítez) .
El acto realizado por los liberales, se basaba en creer que
un acto de audacia bien ejecutado podía desconcertar al enemigo y ponerlo en fuga, lo cual resultó como había sido planeado.
Después de esta batalla salieron revolucionarios hacia Pamplona a donde también se había ido a reunir con los dispersos el Jefe Villamizar.
Según Teodosio Sánchez, un contemporáneo de la guerra, “La derrota había ahondado las diferencias que existían en los jefes del Gobierno; y si mejor informadas las fuerzas de nuestro experto Jefe Vargas Santos, hubieran salido al encuentro de los restos de los dictatoriales, allí hubiera claudicado íntegro ese ejército orgulloso que sin contar con que Victoria le niega sus favores a
quien se aleja de la Justicia, traía la certidumbre de vencer á los luchadores valerosos, á esos que reclaman los derechos del pueblo y quienes procuran la rehabilitación de Colombia, manchada en todas las impudicias de un Gobierno pletórico de vicios, de malas intenciones y cuyos actos los reprueban la moral, la ciencia y el derecho universal” .

C.— LA BATALLA DE PALONEGRO
Desde el 17 de 4iciembre de 1.899, día en que terminó la Batalla del Peralonso, hasta el 10 de mayo de 1.900, se dedicaron ambos ejémitos a realizar los preparativos de un nuevo encuentro. La batalla se realizó en las colinas cercanas a la ciudad de Bucaramanga. Estas fueron escogidas por los revolucionarios, quienes consideraban que eran buenas estratégicamente para resistir, a pesar del inconveniente de no poseer vías de comunicación.
Los efectivos liberales eran 7.000 hombres contra 18.000 conservadores
. El General Vargas Santos fue enviando tropas día por día. Los conser vadores, enfrentados con todo el ejército, iban exterminando paulatinamente los batallones contrarios. Los revolucionarios decidieron abandonar el campo de batalla sigilosamente y por la trocha de los Angeles marcharon a Ocaña. An tes de decidir esta vía, el General Herrera había propuesto la vía a Cúcuta. el general Uribe Uribe y Vargas Santos a Ocaña, donde se decidieron a ir (19).
Según el concepto del General Vargas Santos sobre la guerra, el 26 de mayo el ejército efectuó su retirada, en orden,
“... y sin persecución de partedel enemigo, las pérdidas del cual han sido enormes; calculamos que el doble de las nuestras, de suerte que en definitiva, el resultado de éste combate ha sido desastroso para ellos” (20).
De Palonegro se decidieron ir a Ocaña. Se hizo el camino más largo produciendo más victimas que en Palonegro (21).
El objetivo de ir a Ocaña era el de “establecer contacto con Riohacha donde operaba Justo L. Durán... y porque para la fecha debía de haber llegado el General Siervo Sarmiento con los elementos adquiridos en el exterior; y de consiguiente se adoptó, además, para la retirada, la trocha de “Los Angeles”. El consejo de guerra fué el 26 de mayo (donde se decidió la vía). Mientras, el 9 de mayo Sarmiento había llegado a Riohacha, asumió el mando el
10, falleció el 20 de mayo, habiendo traído un material de guerra muy exiguo (22).
Según la gaceta “El Estigma liberal”, “El general
Uribe Uribe influyó poderosamente contra la revolución, con esa “insaciable sed de gloria” que le precipita con violencia sobre los obstáculos de orden material y moral; con esa “nostalgia de poder público” que enardece su temperamento sultánico (23)
Henrique Arboleda quien participó en Palonegro como jefe de operaciones, escribió:
“Palonegro, en la filosofía moral y militar de la historia, no es el hecho vulgar, brutal y salvaje de una gran batalla; no es el festín de carne y sangre humana; pensad en la derrota y hallaréis á Palonegro en el momento de la historia como decisiva en la salvación de la República; pensad en el respeto y la defensa de la autoridad contra los propios, contra todos aquellos que, como dijo su santidad León XIII: “al reprender el mal, movidos de rectitud, empujados por el viento de la soberbia, se despeñan en más profundos males”, y la hallaréis profundamente moral; pensad 4ue se dió con la prudencia del que supo medir y conocer el peligro, luchando contra filibusteros y contra el público favor de tres naciones extranjer
as, y la hallaréis de efectos continentales “, (24).

                    III.— EL SITIO DE CUCUTA
 


A.— CAUSAS DEL SITIO
Una vez terminada la batalla de Palonegro y derrotados los revolucionarios, el general Próspero Pinzón reunió en Bucaramanga su Estado Mayor para ele
- gir el General más destacado y encargarle el mando de las tropas que deberían ir a Cúcuta, a debelar las fuerzas revolucionarias que ocupaban dicha plaza, desde que el grueso de la revolución había pasado a Palonegro . Se nombró al general Ramón González Valencia para esta misión.
Mientr
as, en Cúcuta se encontraba el general Benjamín Ruiz al mando. Este había llegado aquí debido a que cuando el general Herrera y el General Uribe marcharon con sus ejércitos revolucionarios desde Cúcuta hacia Palo- negro, quedó encargado de la defensa de aquella plaza el General Rafael Camacho L. con 600 hombres mal equipados. Debido a una grave enfermedad de éste, fue re2mplazado por el General Ruíz. Este era de raza negra, natural de Panamá, médico graduado en París, compañero del General Cipriano Castro en sus campañas para llegar a la presidencia de Venezuela, y quien luego de llegar al poder lo nombró presidente del Estado del Zulia. El General Ruíz fue el encargado de traer a la revolución Colombiana pertrechos y soldados de parte del General Castro ( 25 ).
El general Ruíz al mando de la ciudad, debió enfrentarse ante los gobiernistas quienes pretendían revindicarla bajo su mando.

B.— EFECTIVOS GOBIERNISTAS
Los efectivos que defendían el gobierno y que van al sitio de Cúcuta fueron los sobrevivientes de Palonegr
o excepto las guarniciones de Bucaramanga y Pamplona, y la división que se dejó a órdenes del general Próspero Márquez para ir a Cáchira e impedir al ejército del general Uribe, que andaba en Abrego, se dirigiese a Cúcuta y prestase ayuda a la revolución.
Las divisiones completas que actuaron directamente fueron: la 3a al mando del general Aurelio Parra, con sus batallones Cúcuta, Chinácota, Páez,
Pamplona, Pamplonita, Gramalote, Patriota, Canal, Arboledas No 1, Arboledas No. 2, Girardot, Silos, Rifles, Toledo y Sucre. También concurrió la 10a división al mando del general Manuel Medina ( 26).
El batallón Cúcuta, al mando de los generales Lu
ís y José María Morales Berti, ocupó la asa de Tulia Echeverría en el sitio denominado- “El Cocal” o sea al norte de la ciudad, avenida 5a con la calle 7a• A este batallón perteneció el mayor Lucio Andrade Berti, quien se fugó de las trincheras para ingresar a las fuerzas gobiernistas. El batallón Casabianca se atrincheró en el Hospital San Juan de Dios, entre las avenidas 1a y y calles 12 y 13. El batallón Gramalote se situó en la casa del crucero de la avenida 4a con calle 13.

 


 
C.— EFECTIVOS REVOLUCIONARIOS
El
general Ruíz pasó la frontera portando 500 rifles mannlincher de 10 tiros cada uno, y otros armamentos traídos de Venezuela. Entre los oficiales que traía estaban Rafael Oquendo, los capitanes Ibarra, Blasco, Valbuena, Bessony Marchens. Por tanto las fuerzas que resistieron el sitio de Cúcuta llegaron a 1.200 hombres, contando los 600 que dejó en armas el general Vargas Santos, jefe supremo revolucionario, los 500 venidos de Venezuela con el General Ruíz, y 100 civiles que se reclutaron para entrenarlos mientras empezaba - ha el sitio.

El general Ruíz dividió su gente en dos Brigadas, y encargó del mando de la Primera al coronel Juan Francisco Garay, y de la Segunda al coronel Manuel Valero. Nombró jefe de Estado Mayor al coronel Aníbal Meléndez, y los aseguraban los coroneles Enrique Valencia, Eleázar Guerrero, Pedro Duarte,Arturo Ramírez Materos y Pedro Rarigel. Otros oficiales revolucionarios de diferente graduación fueron: Emilio Quintero, Abelardo Madariaga, Renato Rangel, Salvador López, Víctor M. Llanos, Ramón Arenas, José Moyano, Fructuoso Soto, Daniel Hernández Villamizar, Luis Garbiras, Rodolfo Garbiras, Luis Arámbula y uno de los hermanos Ararat .

D.— HECHOS
Una vez el general Benjamín Ruíz se encontró guarnecido en la ciudad de Cúcuta se dispuso a buscar el modo de lograr una larga resistencia contra los conservadores. Para ello la idea fu
e de construir trincheras en las bocacalles y así resistir el enemigo. Es esta táctica la que procuró el llamado sitio de Cúcuta. Se vió un pueblo luchando contra dos fuerzas: la de los revolucionarios que los encerraban y la de los gobiernistas que los asediaban junto con los rebeldes.

 


1.— LAS TRINCHERAS

Estas fueron con
struidas a cada dos cuadras de las cuatro esquinas del par - que Santander yen las bocacalles intermedias. El arquitecto que diseñó estas fuertes defensas fue el Doctor José Jacinto Manrique.
A) CONSTRUCCION: según la descripción de Guillermo Solano Ben
ítez las trincheras ocupaban el ancho de una calle, o sean 16 metros, e iban de una esquina a la vecina; tenían forma de arco elíptico, a fin de asegurar puntería por el frente y a izquierda y derecha; consistían en durmientes  o traviesas de los usados en la construcción de vías férreas, de más de dos metros de largo, tendidos horizontalmente sobre el suelo, espaciados ochenta centímetros; sobre ellas se tendió un emparrillado de alambre de púas, de hebras tupidas, de modo que era imposible que el enemigo pisase sobre ellos, porque en - redaban y despedazaban los pies de quien se aventurase a pasarlas. Hacia el fondo de este emparrillado en su parte de adentro se elevaron verticalmente en el suelo durmientes consecutivos, que también se cubrían de alambre; y en varias trincheras, las más importantes, se pusieron refuerzos rieles de ferrocarril, y sobre ellos se elevaron nuevas traviesas, quedando el atrincheramiento con dos plantas, lo que permitía doble línea de tiradores. La primera línea era la del duelo en la cual se ocultaban los soldados hundiéndose en fosas cavadas al pie de durmientes ( Véase fotografías ) ( 29 ).


B) LOCALIZACION: Las 17 trincheras construídas por los revolucionarios se encontraban localizadas del siguiente modo:
N° 1.— Entre las dos esquinas de la calle 12 con avenida 3a al frente del pa
rque Colón (llamada plazuela del Carmen).
o
O 1
N 2.— Entre las dos esquinas de la calle 11 con avenida o a noroeste
(Tienda” La Chiva”).
N° 3.— Entre las dos esquinas de la calle 10 cpn avenida 3a al noroeste Tienda
La Roca” ). Era la calle por donde entraba el tren
N° 4.—- Entre las dos esquinas de la avenida 5a sobre la calle 8a
( Esquina de la familia Viccini Armas ) ( Boca calle sur ).
N° 5,— Entre las dos esquinas de la avenida 6a sobre la calle 8a. Esquina de la familia Ramírez Berti ) ( Boca calle sur ) ( Avenida de paso del tren ).
N° 6— Entre las dos esquinas de la avenida 6a sobre la calle 8a Esquina de la antigua oficina del Ferrocarril de Cúcuta
N° 7.— Entre las dos
esquinas este de la calle 8a sobre la avenida 8. ( Es - quina noroeste del parque Mercedes Abrego, casa de don Aristides García Herreros ).

N° 8.— Entre las dos esquinas este de la calle 9a sobre la avenida 8a Es - quina sureste del Parque Mercedes Abrego, casa de las señoritas Eva y Ascensión Briceño).
N° 9.— Entre las dos esquinas Este de la calle 10a sobre la avenida 8a(Antiguo centro de diversión llamado “La India”).
10.— Entre las dos quinas Este de la calle 11 sobre la avenida 8a  llamada” Puerto Arturo “, frente a la casa de la señora Rosa Espitia ).
N° 11.— Entre las dos esquinas Este de la 12 sobre la avenida 8a• Esquina de la casa de don Salomón Ramírez).
N° 12.— Entre las dos esquinas Norte de la avenida 7a sobre la calle 13. Esquina de la casa de Jesús Gutiérrez).
N° 13.— Entre las dos esquinas Sur de la avenida 6a sobre la calle 13 y 14 Esquina de la antigua cervecería de Santander).
N° 14.— Entre las esquinas Sur
de la avenida 5a sobre la calle 13 ( ¿ Casa del Presbítero Marcos Hernández? ).
N° 15.— Entre las esquinas Sur de la avenida 4a sobre la calle 13.
Existieron otras dos trincheras que se construyeron durante el transcurso del sitio después de haber perdido posiciones los revolucionarios, del 13 al 14 de julio:
Trinchera N° 16.— Entre las esquinas Sur de la avenida 4a sobre la calle 12 (Casa quinta de Florentino González).
Trinchera N° 17.— Entre las esquinas Sur de la avenida5a sobre la calle 11 frente al parque
Santander ( hoy Banco de la República ) ( 30 ).
En el mapa adjunto podemos apreciar que el costado noroeste de la ciudad no fue guarnecido de trincheras ni tropas. Este terreno correspondía a los “Potreros de la Garita” y quedó descubierto previniendo una evacuación urgente y defendido por los francotirador de la Iglesia de San José.
 

2.— ACCION DEL SITIO
Los detalles important
e sobre la acción del sitio los hemos extraído de la relación hecha por Guillermo Solano Benítez. Desafortunadamente el autor no remite a las fuentes de su documentión para verificar los datos, pero hemos hallado concordancia con los suministrados por Pedro María Fuentes en sus” Efemérides Cucuteñas
 
“.
a.— INICIACION
“El día 11 de junio de 1.900 quedaron terminadas las trincheras y por tanto
encerrado el centro de la ciudad. Pero antes del cierre se hizo salir de ella el mayor número de familias que en nutridas caravanas tomaban el camino de la frontera con Venezuela, especialmente las de filiación liberal, pues a las con servadoras se les negaba el requerido” salvoconducto” para abandonar la ciudad.
El 12 de junio las fuerzas gobiernistas se presentaron por el sur de Cúcuta, en número de unos 6.000 soldados, acampando en las veredas de” El Pórtico
y La Vega “. La entrada se hizo por las vías de El Resumen” y de “Los Vados las cuales concurren el Puente de San Rafael. Las manzanas situadas al sur de la ciudad y fuera de las trincheras fueron ocupadas rápidamente y sin esfuerzos por el gobierno, hasta aproximarse a las trincheras y ocupar las casas vecinas frente a éllas, aspillerando las paredes para asegurar la puntería. El cerco se produjo distribuyendo los batallones en contorno de la ciudad rodeada de trincheras . De este modo la revolución tuvo que atender a muchos frentes, pues las trincheras, eran muchas, y extenso el perímetro de la línea defendida. El gobierno escogió como sitio estratégico para la artillería una eminencia al sur de la ciudad conocida con el nombre de” Piedra del Galembo “. Desde allí operaba el general Juan Francisco Urdaneta, con sus cañones y su batallón. Los objetivos principales eran la torre de San José, vuelta un cendal por las granadas, y el fortín de la avenida 6 arriba de la calle 13.
El CoronelJuan Francisco Garay, jefe de la 1a Brigada, acompañado del C
omandante Segundo Ruíz y sus oficiales, hizo una salida del fortín menciona - do en el párrafo anterior, para tomarse por asalto la Artillería, pero fué inútil su intento y varias las pérdidas que sufrió. Salidas semejantes se hicieron de o- tras trincheras pero ante los rechazos experimentados y lo infructuoso de los intentos, la Revolucion opto por reducir su resistencia dentro de las trincheras, Circunscrita la lucha a las casas y paredes que exteriormente rodeaban las trincheras , se combatió durante tres semanas, teniendo de por medio Solamente el ancho de las calles.

-
Así se explica el estado de destrucción en que quedaron las casa y edificios y que muestran las fotografías que publicamos. Durante todo el asedio se practico el bombardeo desde” La Piedra del Galembo” sobre la torre de la Iglesia de San Jose, puertas de su campanario. La solidez de esta torre quedó demostrada en el sitio, pues no obstante el sinnúmero de impactos, no fue derrumbada. Al bombardeo de la torre respondieron seis oficiales mandados por el Mayor Abelardo Madariaga, quienes cumplieron su doble misión de atalayas y de tiradores, pues mediante el teléfono instalado interiormente mantenían al estado Mayor al corriente de los movimientos del enemigo, y se contestataban con disparos de manlincher a las granadas de la artillería gobiernista. Esos oficiales eran: Roberto Marín, Fructuoso Soto, Francisco Márquez, un joven Ruiz de Santiago y dos más de Ocaña, de apellidos Niño y del Real. Algunas mujer del pueblo subían a la torre para llevarles café y municiones, destacándose entre ellas una muy varonil llamada Carmen Jaimes.
 
b.— DAMAS APRESADAS COMO REHENES POR LA REVOLUCION
Temerosa la revolución de que la ciudad fuese tomada y
destruída a sangre y fuego, el general Ruiz dió la orden de que las señoras conservadoras que residieran fuera de las trincheras o dentro de ellas fueran recluídas en casas honorables en calidad de rehenes. Parte de las familias que fueron aprehendidas se habían concentrado en las casas de doña Juana Mora de Riedel ( madre de Mariana Riedel de Hernández ) y de doña Victoria de Berti. Estas casas situadas en la avenida 6a con calles 7a y 8a, se comunicaban interiormente por sus sol res. La familia Jordán, que también fue detenida, habitaba fuera de trincheras en la avenida 4a con calles 14 y 15.
Las prisioneras fueron conducidas a las casas de reclusión sin permitírseles
,, llevar nada consigo, pues el sargento y su escolta encargados de ejecutar la detención manifestaron tener orden de conducir solamente sus personas. Pero al
día siguiente el señor José Ignacio Vargas Vila y el coronel Manuel Valero les tir permitieron hacer traer de sus casas las prendas y enseres de uso
personal, lo mismo que artículos alimenticios. La provisión de vinos, rancho, uvas, dulces,etc. se hizo del Almacén del general conservador don José Agustín Berti .
Las familias prisioneras como consecuencia de la prolongación del sitio
donde pesaron a experimentar los sufrimientos del asedio, del encierro, de la alimentación escasa e inadecuada, y lo que fue más grave, la acción de las enfermedades. En ellas como en todos los sitiados, hacían estragos el tifo, la desintería y la viruela. Dn. Luis Febres Cordero y Dn. Julio Ferrero agonizaban y recibían  los últimos auxilios cristianos. Aterradas y desesperadas con tal situación se dirigieron por escrito al general González Valencia pidiéndole interceptara el agua de la toma que proveía a Cúcuta para que la falta de este elemento vital obligase a la revolución a desocupar la ciudad. Pero el general González Valencia no quiso tomar aquella medida, precisamente por consideración con las señoras prisioneras”
.
c.— PROLONGACION DEL SITIO
“Corría la quinta semana del sitio y la rendición de la ciudad no se obtenía, firme como estaba el general Ruiz en resistir hasta el fin sin omitir sacrificio.

Ante tal porfía el 13 de julio de 1.900 se inició el asalto a las trincheras: el batallón Casabianca irrumpió del Hospital de Caridad, atravesó el parque Colón y en forma incontenible se lanzó sobre la trinchera de la avenida 3a con calle 12, llegando su arrojo temerario a disparar por encima de las alambradas, mientras otros cortaban a machete las hebras de alambre. La mortandad fue terrible de parte y parte, pero el abordaje de la trinchera no se obtuvo porque la casi totalidad del batallón fue barrido por los defensor atrincherados. La calle quedó  cubierta de combatientes, lo mismo que el interior de la trinchera cuyas zanjas sirvieron de sepultura a los propios defensores. La trinchera asaltada estuvo al mando del general Rafael Oquendo. A su lado se batió bravamente su ayudante Abelardo Madariaga, y fueron los actos destacados de valor de este oficial en la lucha cuerpo a cuerpo con los asaltantes, los que le conquistaron su ascenso a mayor el mismo día 13. Durante la noche de este día el batallón Gramalote, valiéndose de grandes bolas de trapo y de bagazo de cañas empapadas en petróleo, consiguió incendiar la trinchera de los Balkanes en la avenida 4a con calle 13. Este incendio llenó de furia a los revolucionarios, y aún cuando en la madrugada del día 4 intentó reconstruirla con ladrillo el coronel Manuel Valero, fué tomada en el curso de este día lo mismo que la de la avenida 3a Fue así como la revolución desplazada de sus dos primeras trincheras, se refugió en la trinchera construída en la esquina de Dn. Florentino González, avenida 4a con calle 12.
Correspondió al batallón Tenerife la toma de esta 3a trinchera, repitiendo el asalto temerario de los batallones Casabianca y Gramalote. Esta trinchera fue tomada a sangre y fuego y con mortandades recíprocas, más fuertes para los sitiadores por carecer cada día de elementos de defensa. Los asaltos continuaron sobre las trincheras de las avenidas 5a 6a y 7a hasta estrechar la revo
- lución a la trinchera del parque Santander y a las del norte de la calle 8a 
 
d.—ABANDONO DEL SITIO
“En la noche del 15 de julio la revolución ante el estrechamiento a que había sido r
educida y siendo imposible resistir por un día más, pues las municiones estaban agotadas, y las tropas defensoras se habían reducido a una tercera parte, no sólo por el fuego enemigo sino por las enfermedades suscitadas en toda la ciudad sitiada, el jefe de la plaza general Benjamín Ruiz ordenó la evacuación hacia la media noche. El Estado Mayor encabezó la desocupación,y se ordenó al coronel Valero dirigir la retaguardia. Los primeros cuerpos lograron salir ocultamente y en orden por los potreros de La Garita, pero los de Retaguardia fueron descubiertos y perseguidos por el batallón Cúcuta, situado en “El Cocal “, muy cerca de La Garita Comandaban este batallón los hermanos Luís y José María Morales Berti. La persecución fue inclemente y mortal para la retaguardia. Su jefe el coronel Valero, ascendido después de muerto a general, perdió la vida a manos de los perseguidores. El mayor Ignacio Andrade Berti fue recogido herido con grave cinturonazo en la cabeza, del cual logró curar.
La revolución en su huída atravesó las haciendas de” La Ceiba
propiedad de Don Juan Bosch, y de” El Tiro “, perteneciente a los Sayagos; cruzó enseguida el río Táchira por el llamado Paso del Burro “, y llegó a Ureña, en Venezuela.
El centro de la ciudad, o la parte encerrada por las barricadas, quedó en escombros por efecto de los tiroteos y los incendios. A partir del 16 las epidemias se desarrollaron con mayor intensidad y extensión, pues los cadáveres hacinados en las fosas de las trincheras, cubiertos apenas con latas de zinc, entraron en descomposición, extendiéndose rápidamente el tifo negra El comercio de Cúcuta, que siempre ha sido fuerte e importante como puerto fronterizo,
y que ha constituido su riqueza característica, fue perjudicado hondamente, por que constituyó el principal abastecimiento de la revolución en víveres, licores, rancho y telas, a parte de las contribuciones de guerra que obligatoriamente se le impusieron por el general Ruiz. Fuera de esto sufrió nuevo aniquilamiento a la entrada de los vencedores, pues ya es sabido lo imposible que resulta para los jefes impedir los saqueos por parte de las tropas que en tales casos se dispersan y sustraen a las órdenes y vigilancia, para llevar a cabo reprobables abusos. Piénsese además que durante los 35 días que duró el asedio las fuerzas sitiado ras habían carecido de bebidas alcohólicas, las que ahora estaban a su disposición en almacenes y tiendas, los que fueron desocupados a mano fuerte, no
lo para desquitarse de la abstención obligada, sino para resarcirse con el botín de guerra al cual consideraban con derecho en su condición de vencedores
.

“Transcribimos a continuación el telegrama recibido de Bogotá cuatro días después de terminado el sitio.
“Bogotá, julio 20 de 1.900
Señor General Ramón González Valencia Cúcuta— Día por día y con la mayor ansiedad os he seguido pasoa paso en la brillante campaña de Cúcuta. Como yo, la nación entera era presa de la más viva excitación, esperando anhelante la noticia de la rendición de Cúcuta que ayer tuve la satisfacción de comunicar a los cuatro vientos. Reconozco complacido, y así tengo el gusto de manifestaroslo, que vuestras disposiciones siempre acertadas y vuestra incansable actividad, fueron el factor en el espléndido resultado obtenido. Así lo ha manifestado a este Ministerio el valeroso cuanto modesto general Pinzón, vuestro digno amigo. Os envío, pues, mis entusiastas felicitaciones y doy gracias al Todo Poderoso por haberos sacado ileso en tantos días de sangrientas y porfiadas luchas. Manuel Casabianca Ministro de Guerra.
Manuel Casabianca ocupó este Ministerio durante el mando del Dr. Manuel Antonio Sanclemente, del 12 de mayo al 31 de julio de 1.900”
( 36).

IV.— EPÍLOGO
Después del sitio de Cúcuta la guerra se prolongó a lo largo de dos años más. Quince días después de la huída de las tropas revolucionarias, se daba en Bo gotá un golpe de Estado por los partidarios de Marroquín, quienes considera ban que la duración de la guerra obedecía a la incapacidad del Doctor Sancle mente, siempre enfermo y sin poder despachar en la capital por su estado de salud. El general Manuel Casabianca, Ministro de guerra y nacionalista, nombró como jefe de un batallón acantonado en Soacha al general Jorge Moya Vásquez, histórico connotado. Este, en connivencia con otros jefes de su partido, se vino a la capital, en donde al mismo tiempo un batallón cívico se apodera - ba del palacio de San Carlos ( hoy Casa de Bolívar) y se daba el golpe el 31 de julio de 1.900. Marroquín, presionado por los conjurados, se hizo cargo del po der, con lo cual se creyó que terminaría la guerra, pues el liberalismo simpatizaba con este gobernante por sus actuaciones anteriores.
Este golpe de Estado ha sido muy criticado, pero el hecho es que, de acuerdo a la Constitución, el vicepresidente podía asumir el mando por su propia

cuenta, tanto más cuanto el mismo estatuto prohibía al titular ejercer el mando fuera de la capital.
El nuevo mandatario dictó un derecho de amnistía el 12 de julio de 1.902 por el cual ofrecía amplias garantías a los que depusiesen las armas, excepto aquellos que estuviesen convictos de delitos comunes. Debido al nombramiento
que el Doctor Maooquín hizo en el general Aristides Fernández como ministro de guerra se llenaron de recelos los liberales y acentuaron las manifestaciones bélicas.
En los nuevos enfrentamientos el general Uribe perdió una batalla cera a la ciénaga de Santa Marta, y el general Juan B. Tovar logró entenderse con él para celebrar un tratado de paz el 24 de octubre de 1.902; el general González V
alencia hizo lo mismo en Chinácóta con otros jefes liberales, y viene como epílogo de esta tragedia, el célebre tratado de Wisconsin el 21 de noviembre de 1.902, entre los generales Nicolás Perdomo, a nombre del gobierno, y Benjamín Herrera, a nombre de la revolución. En este pacto los dos partidos se dan la mano, con lo que ya el 10 de junio de 1.903 el gobierno pudo levantar el estado de sitio. El 3 de noviembre de 1.903, Panamá se separaba definitivamente de Colombia.

CITAS BIBLIOGRÁFICAS
1).— Solano Benítez, Guillermo.—EL BAYARDO COLOMBIANO.
Talleres dela es cuela media de artes y oficios de Puente Nacional (S). I.953.—pág.40
(2
)._ Martínez Delgado, Luis.— REPUBLICA DE COLOMBIA 1.885-1.910. T. 1, Vol. X, Historia Extensa de Colombia, Editorial Lerner, Bogotá, 1.970, páglO9-110.
( 3). Ibid.—pág.1t1
(4).— Ibid.—pág.131
( 5 ).-- lbid.—pág.132
(6
). Durán, Justo L.— LA REVOLUCION DEL 99.— Cúcuta, Talleres Imprenta”El día”, 1.920.— pág. III.
7
).— Ibid. —pág. IV
( 8 ).— Ibid.—pág. VI
9
).— Garcíac., Hermes.— ESTIGMA LIBERAL, Maracaibo ( Venezuela ). Imp. Americana, 1.902, 31 páginas.
(10
).— Ibid.— pág. 3
(11).— Ibid.— pág. 4
(12).— Solano Benítez,Guillermo.— pág. 43
(13
).- ArboledaCorts, Henrique.— BATALLA DE PALONEGRO.— Bogotá. Imprenta de Luis M Holguin, Mayo 25 de 1901(10 aniversario de laBatalla) pág. XXVII- XXIX.— (14 ).—MartínezDelgado, Luis.— pág.133
(15
).— Solano Benítez, Guillermo.— pág. 66
(16
).— Ibid. pág. 66
(17
).— Sánchez, Teodosio.— GUERRA DE COLOMBIA 1.899— 1.900, 1.900.—pág. 59
(18
).— Martínez Delgado, Luis.— pág. 135
(19
).— [bid,. pág. 136
(20 )._Durán, Justo L.— pág.121
21).— Ibid.— pág 122

(22).— Martínez Landínez. Jorge’— HISTORIA MILITAR DE COLOMBIA.— Bogotá. Edi
tonal Iqueima, Tomo 1. 1.956, pág. 38-382.
23
).— García, Hermes.— pág. 7
(24
)._ Arboleda Cortés, Henrique.— pág. 8
(25
).— Solano Benítez, Guillermo.— pág. 96-97
(26
).— Ibid.— pág. 97-98
(27
).— Ibid.— pág. 98
(28
).— Ibid.— pág. 97
(29
).— Ibid.— pág. 98-99
(30
).— Ibid.— pág. 99-100
(31).— Ibid.— pág. 101-102
(32
).— Ibid.— pág. 103
(33
).— Ibid.— pág. 105
(34
).— Ibid.— pág. 105-106
(35
).— Ibid.— pág. 106-107 e
(36
).— Ibid.— pág. 108

Se editó este Libro del ICBA el mes de septiembre de 1.974 en la Litografía Mercurio de Cúcuta

Instituto de CuItura y Bellas Artes Cúcuta
PUBLICACIÓN CORTESÍA DE LA LOTEA
DE C
ÚCUTA