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ROBERTO IRWIN VALE.   
Tomado del libro CITA HISTÓRICA del Sr. Luís A. Medina S. 

ROBERTO IRWIN VALE.

Músico, guerrero y poeta, que en el parnaso de la inspiración con arte musical, con sentimiento folklórico, con sencillez y con el configurado sentido metafórico y el acompasado sabor regional, le cantó a Cúcuta y a su río Pamplonita, Cúcuta “La Amada Infiel” como dijera el poeta Miguel Méndez Camacho, con la letra del inmortal Bambuco “LAS BRISAS DEL PAMPLONITA”.

Ay ay, ay si las ondas del río 
Remedaran las quejas del corazón 
Te contarían, luz de mi vida 
Los amargos pesares de mi pasión.

Roberto Irwin Vale, fue el inspirado compositor que le cantó a Cúcuta y a su río Pamplonita, esa bella página musical con soltura, con gracia bullanguera y sabor musical regional.

El maestro Irwin Vale, nació en Cúcuta el 25 de enero de 1866, musico, compositor, poeta y militar, descendiente de aquel célebre médico irlandés que acompañó al Libertador Simón Bolívar, en las campañas de la emancipación americana. Murió el 24 de septiémbre de 1899, a sólo 34 años de vida plena, cuando aún podía dar más, la muerte se hizo presente para llevárselo en los carruajes de la eternidad.

Nos dice don Pedro María Fuentes, el historiador cucuteño q.p.d.. “Irwin Vale fue uno de los miembros de la Sociedad Filarmónica, asociación de caballeros que perseguía un ideal de belleza y de concepción intelectual, considerada como la cuna de la vasta pléyade de músicos con que Cúcuta contribuyó al haber artístico nacional”.

Los versos de Roberto Irwin Vale, forman parte de las viejas antologías cucuteñas, en cuyas estrofas sobresale el pulimento de la inspiración y el sentimiento, en versos que venidos del pueblo, vuelven a él, en soltura con la métrica. Fue Irwin Vale el autor de la letra de “Las Brisas” de Elías M. Soto y que constituye la canción-himno de Cúcuta.

“La flauta de Roberto Irwin, como la pastori de Pan; hizo historia en los anales musicales de Santander y de los Estados del Táchira y Zulia (Venezuela). Fue un espiritu abierto a las francas diversiones, de geniales improvisaciones. Del señor Irwin se cuenta que, en cierta ocasión que visitaban la ciudad de Cúcuta los “Tres Memoles”, un trío de musicos, andariégos, que hacían maravillas al ejecutar toda clase de música popular, teniendo como instrumentos botellas y vasos, y al desafiar al auditorio, de si había uno capaz de imitarlos, le pagarían una fuerte suma, Roberto Irwin, se adelanta en medio de la concurrencia y con arrogancia y finura aristocrática que sabía gastarse, subió al escenario y después de un registro a botellas y vasos, ejecutó con maestría y alma de musico “Las Brisas del Pamplonita”. El auditorio le dispensó una ovasión apoteósica”.

En la guerra civil de 1899, fue de los jóvenes que se sumaron a la revolución liberal, e intervino en varias acciones de armas, principalmente en Peralonso y Palonegro. Como derrotados en esta última contienda de armas fratricidas, enfermo de desintería, llegó a San Pedro (Villa Caro), donde amparado y protegido por el cura párroco de aquella población que lo había conocido antes en Cúcuta, murió el 24 de septiembre.

“Fue casi un profesor de música —escribe Hernies García Guzmán—. La flauta entre sus dedos cantaba como turpial entre maizales. En tiempos de grata recordación, cuando José María Ardila, Elías M. Soto, Julio Angulo Lewis, y Aristides Osorio constituían una agrupación filarmónica, Roberto era uno de los individuos indispensables en las reuniones íntimas donde aquellos artistas hacían primores de ingenio, de civilidad y de alegría.

“Sectario convencido de las ideas liberales, fue de los primeros en esta ciudad que abandonaron su escritorio para ir a aumentar la unidad del naciente ejército del general Benjamín Herrera. En Peralonso, fue uno de los oficiales de Estado Mayor que con gran intrepidez arrollaron, machete en mano, al enemigo. En Palonegro, se le vio siempre en los puntos avanzados, firme y sereno, o en su cabalgadura, herido transmitía ordenes, sin afán, ni alarma, con profunda y hasta con melancólica indiferencia por la muerte”.

El historiador y escritor don Rafael Gómez Picón, en la revista “Cúcuta” de marzo de 1961, se expresó así sobre el bambuco “Las Brisas del Pamplonita”: “Las Brisas del Pamplonita, vinieron a la vida del arte en junio de 1849, la letra, que es un verdadero acierto, se debe a Roberto Irwin Vale, musico, poeta, comerciante y guerrero. Y termina: La ciudad está en mora de exaltar igualmente, la memoria de Roberto Irwin Vale”.

Anotamos: Según la partida de bautizo que hallamos en los archivos de la Diócesis de Cúcuta, el nombre es: ROBERTO POLICARPO DE JESÚS IRWIN VALE.

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