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JOSEFA ANDRADE BERTI (HULDA) (1875 1942).   
Tomado del libro CITA HISTÓRICA del Sr. Luís A. Medina S. 

JOSEFA ANDRADE BERTI (HULDA).

Recopilando hilos sueltos de la historia y tratándolos de ordenar, encontramos el referente a la insigne poetisa de Cúcuta, Norte de Santander, Josefa Andrade Berti (HULDA).

Que comp dijera el escritor Jesús Gamboa Moreno: “Las palmeras enhiestas de los valles cucuteños son en medio de la tibia transparencia azulina del aire no sólo fresco abanico sino también alero cariñoso, a cuya sombra entretejieron nido de arpegios gloriosos, a polonidad de nuestra literatura vernácula”.

El intelectual y escritor Gonzalo Canal Ramírez, también se expresó sobre Josefa Andrade Berti, así: “Parece extraño afirmar esto de una mujer que no tuvo descendía porque sacrificó la fertilidad de su vientre en aras de fecundidades superiores”.

LA ALONDRA DEL PAMPLONITA. Nos dice Ana de Jesús Llanes Uñares: “Con esta frase delicada y talante, denommo nuestro insigne escritor don León García Herreros, a una inspirada poetisa cucuteña nacida en las últimas decadas del siglo pasado, y de quien nos proponemos ahora hacer una breve semblanza”.

ANDRADE BERTI- su nombre completo: HULDA, el seudonimo con el cual ocultó las primicias de su inspiración; SOR MARIA DE SALES, símbolo del supremo holocausto en que ella sacrificó lo más noble de su espíritu y de su corazón. Hermosa trilogía que abarca su existencia iniciada bajo el signo de la tragedia, pero fecunda en trutos de grandeza y virtud”.

Vastago del matrimonio formado por un varón de alma recia y luchadora, don Francisco de Paula Andrade y de una mujer fuerte como la del Evangelio, doña Mercedes Berti Aranda .

JOSEFA nació el 18 de junio de 1875. Su cuna no estuvo presidida por las hadas madrinas sino por un destino de rostro trágico y cruel. Ni siquiera abrió los ojos en el tibio ambiente hogareño, ya que adivino a la vida exactamente un mes despues de ocurrido el pavoroso cataclismo que redujo a escombros la floreciente ciudad de Cúcuta y los pueblos circunvecinos, y por lo tanto su familia (como las de los sobrevivientes) abatida por el dolor y también por el temor de nuevos sismos, se habían trasladado a un caserío vecino llamado “AGUAS SUCIAS”, situado en el sitio que hoy ocupa e acueducto municipal de Cúcuta. Agregamos nosotros. El Portico” se denominó ese sitio donde se formo el caserío de “La Vega” y donde las gentes se refugiaron despues del terremoto.

Bajo las toldas rústicas e incómodas levantadas por la cUpeI“ de las circunstancias, ocurrió el nacimiento de JOSEFA y transcurrieron los primeros meses de su existencía, pues las familias de los que habían sobrevivido no volvieron a la amada ciudad, sino cuando ésta empezó con singular coraje a levantarse de sus propios escombros.

Es de suponer que la infancia de la poetisa no fue alegre y despreocupada como lo es la de esos niños privilegiados a quienes todo sonríe desde la cuna. Nos lo imaginamos contemplado los rostros de sus progenitores y parientes, amorosos sí, más dominados por la tristeza y un permanente temor.

Pero acaso ese ambiente de misterio y sufrimiento forjó el carácter de la adolescente y dispertó en su alma el espíritu luchador de sus mayores y el deseo de consagrarse al servicio de sus semejantes? Porque el corazón de JOSEFA ANDRADE BERTI vibró siempre a la vista de los dolores ajenos y la llevó el nombre de TERESA BRICENO DE AN- DRESSEN, quien donó la casa y los fondos para fundarlo y que hoy alberga a multitud de niños, contó a Hulda entre sus más destacadas benefactoras.

Dado el estancamiento en que quedó después del terremoto la vida intelectual de la ciudad, en antes floreciente, JOSEFA no tuvo profesores, ni asistió a ningún establecimiento educativo. De labios de su padre, el castizo escritor don Francisco de Paula recogió las primeras lecciones junto con la pasión por la lectura de los libros serios y formativos.

En el regazo de su madre, la niña recibió las sublimes enseñanzas del Evangelio y los ejemplos de piedad; y de ambos progenitores, el señorío, la benevolencia y el amor al prójimo. Sin embargo, Hulda fue lo que se llama una “autodidacta” porque por su propia cuenta alcanzó una cultura intelectual bastante extensa. Y como había recibido de Dios el don de la inspiración poética, su más dulce placer era encerrarse a leer y a escribir versos.

En los años 1894 y 1895, HULDA vivió durante algunos meses en Maracaibo y luego en la capital de Venezuela, en donde sus padres tenían amigos y parientes. Este viaje debió de influir notablemente en el ánimo de la poetisa. En esa atmósfera tan distinta de la de su tierra natual, la voz de las Musas se hizo oír con mayor fuerza, lo mismo que el llamado divino que la apremiaba para entrar en la vida religiosa. En Maracaibo quiso ingresar al convento de Santa Ana, pero su precaria salud se lo impidió, y entonces regresó a Cúcuta.

En los años siguientes realizó otros viajes a Caracas, especialmente en 1899 en compañía de su padre, que debía asistir a las sesiones del Congreso de Venezuela en calidad de senador. Tal viaje fue de gran importancia para HULDA, porque su tío el General Ignacio Andrade Troconis, era presidente de la república hermana, y así la poetisa tuvo oportunidad de relacionarse con los integrantes de los centros intelectuales de Caracas.

Su libro de versos intitulado “VOCES DEL ALMA” apareció en dicho año, bajo el mecenazgo del distinguido poeta venezolano don Gabriel Muñoz quien en prólogo atildado y gentil saludó a la nueva sacerdotisa de las musas, e hizo destacar que el principal fin de la publicación de dicho libro, era el de conseguir fondos para ayudar a los niños expósitos del Asilo Andressen.

Después de su regreso, HULDA permanece dos décadas en su tierra natal consagrada al cuidado de la casa paterna, a sus traljajos intelectuales y a la realización de las obras de asistencia social. Funda entonces una pequeña librería dotada de obras selectas, escogidas con el buen gusto que siempre la distinguió en materia de arte y literatura. Este negocio lo atendía personalmente con la exquisita amabilidad que fue característica de su personalidad.

Un día del mes de marzo de 1915, trae para HULDA algo así como el desgarramiento de su ser; el padre amoroso que había sabido conducirla por los duros caminos de su existencia, entrega su espíritu al Eterno. Pero ella no se rinde ante tamaño dolor: erguida y fuerte se convierte en el apoyo de su madre viuda y en el consuelo de sus hermanos. En 1922 viaja a Bogotá con el propósito de dedicarse a la rehabilitación de las mujeres descarriadas en el convento del Buen Pastor; más una aguda nefritis, nuevamente impide sus generosos propósitos. Regresa a Cúcuta contristada pero no abatida. Por fin en mayo de 1952, HULDA ve colmados sus anhelos.

Ha llegado, ahora sí, el momento de decir adiós a la madre adorada y a todas las personas que le fueron entrañablemente amadas. Deja su terruño natal y emprende viaje a Panamá en donde la espera el Convento de la Visitación. Bajo los austeros claustros de este lugar alejado del mundo y sus vanidades, Josefa Andrade Berti toma el seráfico nombre de SOR MARIA DE SALES, coronando de este modo una existencia plena ya de virtudes pero que se aquilataría todavía más con la penitencia y la oración.

Después de haber soportado con admirable valor el rudo golpe del fallecimiento de su santa madre, Sor María de Sales le sobrevive todavía un lustro hasta el 6 de noviembre de 1942, en que llena de merecimientos entrega su alma al Creador en el seno de la Venerable Comunidad que había sido su refugio postrero.

He aquí bosquejada a largos trozos la vida admirable de JOSEFA ANDRADE BERTI, sacerdotisa de las musas primero, y Ijiego del amor divino. Y sin embargo, ella en su humildad dice a Dios:

“Que dará mi alma al Señor? 
Centro es El de la belleza 
do irradia todo esplendor y do
impera la grandeza,

Fuente de infinito amor, 
manantial de la dulzura. . . 
¿Qué daré en mi amargura, 
Qué daré a mi Salvador?”

A los apuntes biográficos e históricos de Ana de Jesús Llanes Linares, q.e.p.d. Mujer que reunió en su. vida méritos en diferentes actividades: en la historia, en la educación, en la literatura, agregamos o complementamos, con el galardón que alcanzó en París el 12 de mayo de 1924.

El triunfo de mayor significación como poetisa, como escritora lo alcanzó en París, cuando al enviar una producción histórica la famosa “SOCIETE ACADEMIQUE DE HISTOIRE INTERNACIONALE”, esta Academia le con firió por la calidad de su trabajo, el honrísimo Diploma de “MEMBRE FONDATEUR”.

También copiamos textualmente: “Los versos que Huilda compuso en el Convento de la Visitación en Panamá, fueron incinerados por ella misma, que ofreció a Jesucristo esos presentes tan caros a su corazón y a su espíritu hecho para las grandes cosas”.

“Esto lo informó la Superiora del Convento de esas religiosas de San Francisco de Sales, en la ciudad de Panamá donde murió Hulda el 6 de noviembre de 1942. Las poesías que no fueron destruidas por ella misma, fueron enviadas a raíz de su muerte, a su familia de Cúcuta y se extraviaron en el viaje de Panamá a esta ciudad”.

“VOCES DEL ALMA” las poesías de “Hulda”, son muy pocas las que corren por las manos, son páginas de encantador lirismo cucuteño. Sin embargo, ofrecemos algunas en “CITA HISTORICA”, para que se deleiten en el acopio de sus estrofas y la elegancia de su poesía.

He aquí una bella poesía de Hulda, sin duda una creación poética inspirada en impulsos del dolor y de la fe, del sentimiento y del amor.

MI GUITARRA

Al hundirse la nave de mis sueños 
flotó serena mi gentil guitarra, 
y en sus brizas lucientes 
vibró la voz que mis tristezas narra.

El mástil armonioso 
resistió las tormentas del olvido, 
y luego, suspirando en las riberas 
hablo a mi alma del bajel perdido.

Hoy, si mi mano trémula le roba
tesoros de olvidada melodía,
trema el cordaje y canta
la endecha juvenil de la alegría.

Por sus trastes de oro, 
en sonoros arpegio recorridos, 
se desliza en la clave de un nocturno
la canción sollozante de los nidos.

Al modular las voces de un anhelo, 
de la ilusión entre el dorado enjambre
un tenntin de amores 
difunde el eco del herido alambre.

Cuando mi alma evoca 
al verse muefo de sutil moanza, 
resuena la cadencia de sus fibras 
como el aria triunfal de mi esperanza. 

AMOR ETERNO

Josefa Andrade Berti 
(HULDA)

Palpita en mis arterias la sangre de bizarros 
y nobles caballeros que en su porte marcial,
parecían los cruzados que por Dios, por su patria 
y su dama lidiaban en tiempo medioeval.

Mas no entre seda y púrpura, sino en luciente lino, 
humildemente bella surgió mi juventud, 
soñando con la bíblica estrofa campesina
y no con la vibrante del épico laúd.

Entre aquellos encantos primeros de la vida, 
pretéritas sonrisas que nunca han de volver,
brillaron en mi cielo poblado de esperanzas 
los malpos argentinos de hermoso amanecer.

Fue una tibia mañana azul de primavera 
cuando lleno de dicha y de fe mi corazón, 
llegueme a los altares del Dios tres veces santo 
a recibir la augusta Primera Comunión.

¡Oh! desde entonces amo la mística belleza 
que aleja de mi vida las horas de pesar,
y abrigo las ternuras de incógnitos anhelos 
que llanían a mi pecho con dulce murmurar.

Y soy como las aves viajeras que no temen
las furias de los mares ni el hórrido aquilón: 
de pie sobre la nave que azotan las tormentas 
despliego a toda brisa mi hermoso pabellón.


TELEFONO DE AMOR

Entre la tierra y el cielo 
teléfono se instaló;
la Central es el Sagrario 
y la línea la Oración;

Un ángel el operario, 
el que llama un corazón; 
y cuando el timbre resuena
responden sin dilación 
los postes, los aisladores,
la mesa de la audición, 
todo está listo al instante, 
para hacer la transmisión.


En esta oficina nunca 
ha faltado el receptor; 
cada vez que el alma llama 
tendrá comunicación.

Se establece la corriente 
por el alambre, y resciende
trocada en dardos de amor.

Y entonces Jesús y el alma 
en amante conexión, 
hablan muy dulce, muy tierno 
corazón a corazón.

Granítico atalaya en medio la tristeza 
de negra y larga noche, el faro de la. Cruz, 
señala el derrotero al anima doliente 
que baña en los raudales eternos de su luz.

Porque la fe suprema, la fe bendita y pura, 
la que enseñó al Divino Jesús de Nazaret, 
que purifica el alma, consuela los dolores
y es fuente de dulzura y de amor, esa es mi fe.

Y como los cruzados gloriosos de otros tiempos
''o llevo con orgullo sobre mi corazón,
ía insignia sacrosanta que fue de mis mayores 
y en campos de oro y plata refulge en mi blasón.

Cúcuta, febrero 25 de 1916.

Publicada esta poesía en el homenaje que “El Cine Gráfico”, periódico de Francisco Morales Berti, rindió a Hulda.


VISIÓN DE PAZ

Allá van vencedores y vencidos 
A extinguir el rencor de la matanza, 
A cosechar laureles de bonanza 
En conjunción hermosa bendecidos.

II

Marchan los escuadrones de elegidos 
Ostentando en la punta de su lanza 
La fe del cristianismo, la esperanza 
Y el amor con que fueron rendidos.

III

Airosos paladines, enhiestada, 
Portan su carro de victoria 
La prepotente enseña inmaculada.

IV

Pentagrama de luz trata la historia: 
Y la nota inmortal de esa cruzada 
Escribe en una página de gloria.

Poesía de Hulda, inédita, que fue publicada en la revista “Cúcuta”, dirigida por León García Herreros y Luis Eduardo Romero, el 12 de octubre de 1926.


¿QUE DARA MI ALMA AL SEÑOR?

Qué dará mi alma al Señor? 
Centro es EL de la belleza 
do irradia todo esplendor 
y do impela la grandeza.

Fuente de infinitos años, 
manantial de la dulzura. . . 
Qué daré yo'en mi amargura, 
qué dará a mi Salvador?

Cómo en mi frente poner 
esa corona preciosa 
que EL mismo supo tejer 
para llamarme su esposa?

Cómo puedo merecer 
el don que otorgarme quiso
trocando en un paraíso
de la vida el padecer?

Si EL me ofrece su pasión 
y me invita a su morada, 
qué podré yo en mi ilusión 
ofrecerle de mi nada?

¡Cómo aspiro, oh ambición!, 
cual el discípulo amado, 
acercarme a su costado 
para oir su corazón?

Yo quisiera, si, rendir, 
ante la excelsa Hermosura, 
cuanto en mí pueda existir, 
¡dones de pobre criatura!

La huella santa seguir 
de la cruz al suave peso, 
y de sua mor al exceso 
sobre el Calvario morir.

Bellísima poesía mística, enviada por Hulda a la revista “Cultura”, de los señores León García Herreros y Luis Eduardo Romero, el 15 de noviembre de 1926.


SARCASMO

Josefa Andrade Berti 
(HULDA)

¡Sola!

como si el mundo comprendiera 
las penas de mi alma, 
abandonada en solitaria alcoba 
me deja con mis lágrimas.

Llega hasta mi el bullicio de la fiesta 
y el ruido de la danza, 
en las alas del viento van suspiros
y suena en el salón la carcajada.

Allí, donde la copa cristalina 
rebosa de champaña, 
y brillan en los ojos 
como dardos de fuego las miradas;

Allí, donde el estruendo 
del amor, de la fiesta y de la danza 
denuncia el rccogijo de los hombres 
y hace olvidar del mundo las infancias;

allí, donde retumba 
con intenso placer la carcajada,
¿almas habrá sin sueños ni alegría? 
¿existirán las lágrimas?


SUEÑO DE AMOR

(A Hulda) Francisco Morales Berti

Bajo un cielo poblado de entreabiertas 
flores de luz, la noche protectora 
de los amantes sus cortinas rasga;
y ebrio de dichas y venturas locas 
en su inquietante anhelo, 
en sus misterios trágicos 
en sus soberbias rimas venenosas 
suelta el amor sus alas diamantinas 
como en la tibia alcoba, 
la doncella feliz y enamorada 
su cabellera blonda. 
Difunde en el espacio 
Naturaleza su canción sonora; 
y lánguida y serena la alba luna


sus rayos sesga en las desnudas rocas,
riela en las fuentes y amorosa quiebra 
su beso en los contornos de las cosas, 
habriendo con sus tenues claridades 
de los abismos las dormidas sombras!

Cual de otro Byron, hiende
los juncos y las ondas 
la estancia del placer. . . Músicas raras 
como arrullo de alondras 
como explosión de amantes aleteos, 
como final de férvidas estrofas
pueblan los aires que la noche impregna 
de exquisitos aromas!. . .

Ya se acerca con tímido recelo 
a la ribera la dorada góndola; 
austados los cines su albo cuello 
con ansiedad sumergen en las olas 
y gritando, se alejan. .. y se alejan.. .
a tiempo que en la prora,
vibran perladas y sonoras risas 
como enjambre de avecillas locas!

quién moduló ese canto 
que redime las almas de las hondas 
tristezas de la vida? 
Quién cinceló esa estrofa 
que hace soñar con la mujer latina,
de negros ojos y estatuarias formas?

Salve, noche serena, 
de mi musa sin luz inspiradora! 
Salve, sueño de amor, que mis pupilas 
cerraste, mientras mi alma silenciosa
forjaba una ilusión y de rodillas, 
velaba junto al lecho de mi novia.

Francisco Morales Berti. Uno de los más grandes escritores y poetas cucuteños de la generación del Centenario.

El fue quien mantuvo en alto el prestigio intelectual de Cúcuta. Dirigió con Saúl Matheus Briceño y otros, gran cantidad de periódicos y revistas de carácter literario. Fundó y sostuvo el suplemento quincenal literario de “El Trabajo”, “Selección”.

Gran admirador de Josefa Andrade Berti, estaba también ligado por vínculos familiares. A ella le dedicó este bellísimo canto publicado originalmente en “Selección”.